Los Años Viejos son una tradición ecuatoriana que lamentablemente esta comunidad latina no puede recrear totalmente en Nueva York por las regulaciones del Departamento de Incendios.

Los Años Viejos son monigotes (muñecos) elaborados con materiales reciclados como ropa vieja, aserrín, cartón, madera, etc., que desde hace siglos se confeccionan en ciudades y pueblos de Ecuador, representando al año que culmina, para ser incinerados públicamente en medio de la algarabía de la gente.

Algunas de las caretas para los Años Viejos que se pueden encontrar en el supermercado ecuatoriano Casa America de la Ave. Roosevelt y calle 102.
Algunas de las caretas para los Años Viejos que se pueden encontrar en el supermercado ecuatoriano Casa America de la Ave. Roosevelt y calle 102.

La celebración de fin de año para los ecuatorianos es un ritual popular en el cual se quema todo lo malo y viejo, todo lo que pasó que fue un reto y es una expresión popular que además conlleva un fuerte sentido social y político, ya que los Anos Viejos permiten al pueblo, castigar a todo aquello que le produjo molestia o sufrimiento, incluyendo las acciones de autoridades y oficiales electos, locales e incluso a nivel internacional.

A la medianoche del 31 de diciembre los Años Viejos, a quienes previamente se los exhibe en composiciones escénicas teatrales como parte de una charada, muchos acompañados por otros Anos Viejos o solos, siempre con un documento, el famoso Testamento del Año Viejo, en el cual en forma satírica la creatividad popular desarrolla en verso una serie de jocosas estrofas con la herencia del Año Viejo, al cual se lo incinera en medio de la calle, mientras se baila y canta recibiendo al recién nacido Ano Nuevo.

En las radiodifusoras este espectáculo es jocosa y trágicamente narrado, como parte de una gran fiesta. Sin embargo, con el paso de los años y la gran influencia extranjera, los años viejos han experimentado cambios. Los Anos Viejos también representan una forma creativa de generar ingresos y por ello su construcción se ha convertido en un lucrativo negocio para fabricas en donde los monigotes de personajes como robots y personajes de películas, meticulosamente confeccionados, son vendidos a precios no siempre populares y de acceso al pueblo.

La tradición original realmente era un medio para unir a la familia, los adultos proveyendo de los materiales de construcción, como ropas viejas y otros accesorios para la confección, las ideas y supervisión, mientras los más jóvenes de la familia los armaban, se elaboraba el escenario, con una silla para sentar al Año Viejo, con carteles jocosos sobre el personaje. Las “viudas” del Año Viejo, usualmente hombres disfrazados con ropa negra, carteras, tacones, lloraban desconsoladas y paraban a los autos que transitaban enfrente de la casa o lugar donde se exhibía el Ano Viejo, para solicitar ayuda para comprar la gasolina para quemar al viejo. A las viudas les acompañaban otros personajes vestidos de diablos, payasos, etc.

Una vez que se quemaba al Año Viejo, los jóvenes saltaban sobre el simbolizando la alegría de que todo lo malo pasara, se bailaba y tomaba celebrando la llegada de una nueva esperanza y una nueva oportunidad con un nuevo ciclo de vida, el Año Nuevo.

Un componente fundamental para dar identidad al Año Viejo son las caretas, que en Ecuador tienen una larga tradición que se pierde en el tiempo, las máscaras ceremoniales de oro, plata, platino, cerámica, etc. Han sido utilizadas por los habitantes de Andinoamérica Ecuatorial desde tiempos inmemoriales y fueron parte importante de las expresiones culturales populares durante la Colonia, particularmente en celebraciones, fiestas y bailes populares como los famosos Sanjuanes.

En cada región de Ecuador, Costa, Sierra y Oriente, se han elaborado máscaras o caretas de diferentes materiales, desde madera, tejidas de fibras naturales y las hay hasta de metal, pero las caretas para los Anos Viejos, se han elaborado tradicionalmente de papel y engrudo, son pintadas individualmente, a mano y son las que dan vida y personalidad a los monigotes.

En la ciudad de Nueva York existió una tradición de celebrar el fin de año con los llamados Años Viejos, organizada por el publicista oriundo de Guano, Don Hernan Cazar Luna y si bien los muñecos no podían ser incinerados a medianoche, se realizaba una gran celebración con el baile tradicional y la lectura del Testamento del Año Viejo. Ahí vimos los monigotes de varios mandatarios ecuatorianos y políticos. Actualmente en Ecuador se elaboran monigotes incluso del coronavirus, en un simbólico rechazo a todo lo que ha afectado al pueblo.

Actualmente los ecuatorianos reviven la construcción del año viejo o simplemente se disfrazan para transmitir sus tradiciones a las nuevas generaciones y para ello las caretas originales y auténticas las consiguen en Casa América, localizada en la Ave. Roosevelt y calle 102 en Queens. Es el único lugar donde se encuentra este accesorio único, original y tradicional para revivir una de las tradiciones más originales de la cultura popular ecuatoriana.

 

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