La trata de personas no es una problemática nueva, por el contrario, es un fenómeno muy antiguo que ha ido cambiando de nombre, en algún momento lo conocimos como esclavitud.
Se comenzó a reconocer como un problema social a finales del siglo XlX y comienzos del siglo XX, en ese momento se le llamó trata de blancas ya que hacía referencia a la comercialización de mujeres blancas fueran europeas o americanas con la finalidad de servir como prostitutas o concubinas en países árabes, africanos y asiáticos.
Fue a mediados de la década de los 80’s que el término trata de blancas quedó en desuso por no reflejar la problemática en su totalidad ya que el fenómeno incluía a otros sectores de la población y no solo las mujeres blancas. En el año 2000 después de que la ONU firmara la Convención Contra el Crimen Organizado en que se hace una clara diferenciación entre la trata de personas y el tráfico de Migrantes.
La trata de personas se da cuando ocurre engaño y/o abuso, y/o coerción, y es considerado como una actividad criminal. A pesar de esto el crimen organizado continúa sacándole provecho a las poblaciones más vulnerables de Latinoamérica. Según un reporte del Departamento de Estado de los Estados Unidos la explotación sexual y el trabajo forzado siguen afectando de manera desproporcionada a varios segmentos de la sociedad como lo son, los desplazados internos, niños, miembros de la comunidad LGBT, la población indígena y los inmigrantes ilegales.
Las formas de explotación pueden ser muy diversos, existe la trata de personas para explotación laboral, sexual, servidumbre, tráfico de órganos, falsas adopciones, tráfico de drogas y hasta militar, como lo son los niños soldados.
Esta problemática ha afectado de manera directa a los países Latinoamericanos que sufren de pobreza extrema, conflictos militares, bajos niveles de educación y altos índices de violencia doméstica. Para combatir este mal hace falta no solo campañas de educación con la finalidad de advertir a la población de los peligros sino que también es necesario concientizar y sensibilizar a la ciudadanía sobre los factores de riesgo y cómo reconocer a las posibles víctimas para brindarles ayuda.



























