
Los más diversos paisajes convergen en América Latina, una de las zonas del mundo en la que el turismo crece a pasos agigantados. Desde las paradisíacas playas de Río de Janeiro, al impresionante manto blanco de Los Andes, sin olvidarnos de las grandes ciudades como México DF o las impresionantes Cataratas del Iguazú.
El turismo latinoamericano vive su época dorada gracias al renacer de una industria con recursos, que ha sabido sacar provecho de la materia prima e historia que esconden sus territorios. Ahora que la vieja Europa se resiente económica y culturalmente, las regiones, hasta no hace mucho consideradas "secundarias", resurgen con la intención de conquistar el primer puesto en las listas de los más competitivos destinos turísticos internacionales.
Precisamente, materia prima América Latina tiene y mucha, sólo es cuestión de pulir el diamante en bruto. Una carrera de fondo empezada hace relativamente poco, pero que gracias a las labores publicitarias y de promoción ya comienza a dar sus frutos. De hecho, según el último informe de 'Competitividad en Viajes y Turismo 2013' elaborado por el Foro Económico Mundial en Ginebra, 'el turismo latinoamericano aportó el 3,2% del PIB regional en 2012, mientras que a escala mundial la proporción fue del 9%'.
BUENAS EXPECTATIVAS.

De igual modo, según los datos aportados en el informe, se espera que para finales de este 2013 "la contribución del sector turístico al PIB de Latinoamérica aumente hasta 4,7% y que el incremento sea de una media de 4,8% hasta 2023". Lo que se traduce en una llegada de turistas que 'superará los ochenta millones de viajeros para finales de 2013', según las conclusiones arrojadas por la última edición de la feria "Word Travel Market Latin America" llevada a cabo en Brasil.
En especial, América del Sur se caracteriza por demostrar un acelerado crecimiento en las llegadas de turistas, reflejado en el excelente momento turístico que está atravesando la región. A pesar de la crisis econÛmica y financiera a nivel mundial, en la pasada feria se subrayó que "el turismo en Latinoamérica ha conseguido seguir en alza con un crecimiento del 50% respecto al número de llegadas".
NUEVOS RETOS.

Sin embargo, aunque las cifras arrojan buenos resultados, aun quedan áreas en las que las regiones latinas deben mejorar con el objetivo de posicionarse en los primeros puestos de destinos turísticos más demandados a escala mundial.
Entre las asignaturas pendientes se encuentra el alojamiento. Esa es, al menos, la opinión de Bart Leopold, director de desarrollo de negocio LATAM en Idiso, la primera empresa de servicios de distribución hotelera. "Aunque es obvio el crecimiento del turismo en Latinoamérica, el sector hotelero todavía es más inmaduro que en Estados Unidos y Europa, existiendo hoteles independientes y cadenas pequeñas que deben empezar a invertir en tecnología", asegura Leopold.
En opinión del director "los retos del hotelero para fomentar la marca Latinoamérica son estar en todos los canales donde hay demanda: en las agencias de viajes online, en los sistemas de reserva GDS y ofrecer su producto en su canal directo, que es su propia web y a través de dispositivos móviles".
Como segundo desafío, el director habla de la necesidad de implantar estrategias comerciales más complejas. "Se debe complementar la distribución hotelera con una estrategia de marketing online que dé visibilidad a la imagen de marca: descuentos, ofertas, paquetes de servicios adicionales, todo ello, con diferentes formas de pago", explica.
TESOROS NATURALES.

Por regiones, las maravillas naturales que guarda el continente latinoamericano se reparten a lo largo y ancho de su geografía, que destaca por una rica variedad de contrastes.
En el límite entre la provincia argentina de Misiones y el estado brasileño de Paraná, se ubican las Cataratas del Iguazú, un espectáculo único de la naturaleza, originado hace unos doscientos mil años y que hoy se erige como una de las siete maravillas mundiales.
Sin duda, este clásico paraje de cataratas descomunales es uno de los máximos reclamos turísticos de toda Latinoamérica ya que anualmente supera el millón de visitas. Y 2013 parece que no va a ser menos. Según los datos aportados por el parque nacional, en mayo de este año la cifra rebasaba ya las 500.000 visitas.
En Brasil, las paradisíacas playas de Río de Janeiro no se escapan de la inspección de turistas internacionales, que el año pasado llegaron a contabilizar 5,5 millones. Y es que Río es una ciudad que vive en función del mar. Las costumbres de la vida de sus gentes están estrechamente ligadas a sus playas. Copacabana es la más famosa de todas y posiblemente no sólo de la ciudad, sino del mundo entero. A ella, le siguen Ipanema, el edén para los surfistas y la pequeña Arpoador, situada entre las dos anteriores y donde, según cuentan, se pueden apreciar los mejores amaneceres de todo Río.

Por su parte, la cordillera de Los Andes que atraviesa varias regiones latinoamericanas también se alza como una de las más solicitadas por los turistas a la hora de planificar un descanso. Cuando sus cumbres están cubiertas por un impresionante manto blanco de nieve, un sinfín de aficionados al esquí acuden en masa a la mítica cordillera que contornea la costa del océano Pacífico a lo largo de 7.500 kilómetros.
Sin embargo, en Latinoamérica no todo el turismo se conforma alrededor de la montaña o la playa, las grandes ciudades como México DF también suman turistas a las listas de visitas anuales. Catalogada como ciudad global, México es uno de los centros financieros y culturales más importantes de América.
En el primer semestre del año, la capital ya se alzaba con 6.116.665 llegadas de turistas tanto nacionales como internacionales, según las estadísticas aportadas por la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México. Una cifra que engloba a viajeros procedentes de Estados Unidos en primer lugar, seguidos de turistas provenientes de Argentina y España. Tres países que representan el 60% del total de visitantes internacionales que acuden a la ciudad.



























