La invasión rusa ha obligado a la novelista ucraniana Victoria Amelina -cuya obra "Un hogar para Dom" ha sido publicada en castellano recientemente- a abandonar los preparativos de la próxima edición del festival literario de la localidad ucraniana de New York, en la región oriental de Donetsk.
La escritora está ahora concentrada en documentar crímenes de guerra rusos y en informar al público internacional sobre la situación en Ucrania.
"Los rusos están arruinando nuestra hermosa, auto-irónica Nueva York", escribió la novelista hace unos días en su cuenta de Twitter.
Ver el nombre esta localidad, de unos 10.000 habitantes, en la lista de los lugares bombardeados de forma regular por Rusia puede sorprender a quienes siguen las informaciones sobre el frente en Ucrania.
Fundada por colonos menonitas alemanes en el siglo XIX, cuando el rápido desarrollo de la región industrial rica en carbón atraía inversiones y trabajadores de toda Europa, en los años entre el inicio de la guerra en el Donbás en 2014 y la invasión rusa en 2021 la localidad estaba redescubriendo su historia.
"El que quiere esclavizar siempre nos hace olvidar algo importante sobre nosotros mismos. Quien quiera recuperar la libertad debe plantearse: ¿qué, exactamente, me han obligado a olvidar?" escribió Amelina, en el anuncio de la primera edición del festival en 2021.
La localidad fue despojada de su nombre por el régimen de Stalin en 1951, cuando "neoyorquinos de varias nacionalidades, igual que la mayoría de los ucranianos, fueron deportados, fusilados, matados de hambre o 'simplemente' -aunque quizá no es algo sencillo- aprendieron a callarse y a olvidar", explicó Amelina.
El festival reunió a autores ucranianos de renombre para debatir y descubrir, junto con los habitantes de la localidad, su pasado y presente.

La primera edición se celebró poco después de que en 2021 los vecinos lograsen recuperar el nombre original de la ciudad, que durante los últimos setenta años se llamó Novhorodske.
"Probablemente esperaban que esto ayudara a proteger la ciudad al atraer más atención sobre ella", dijo Amelina a EFE en un breve descanso de sus frecuentes expediciones a la zona del frente.
No obstante, el efecto pareció ser el contrario, ya que en la fecha exacta del 11 de septiembre, un dron ruso dejó caer dos granadas sobre la ciudad, de forma simbólica.
Situada entre Bajmut y Donetsk, en cercanía inmediata del frente, New York ha sufrido cada vez más ataques rusos, y, en mayo, el centro cultural que había albergado el festival fue destruido por una bomba lanzada desde un avión ruso.
"No había objetivos militares cerca. Simplemente están tratando de destruir nuestra cultura", afirmó Amelina.
Desde que la invasión interrumpiera sus preparativos para la próxima edición del festival, la escritora se ha centrado en documentar la destrucción de cientos de objetos de importancia cultural, como parte del equipo de la ONG "Sabuesos de la Verdad".
Su novela, publicada en castellano por "Avizor Ediciones", está llena de huellas que ayudan a explicar la historia de Ucrania, e invitan a los lectores a seguir cómo una familia ruso-ucraniana de Leópolis descubre el pasado del país, a través de los ojos de su perro Dom.
Amelina, que el pasado enero participó en el Hay Festival de Cartagena de Indias (Colombia), subrayó que es importante que Ucrania cuente su historia en varias regiones del mundo donde algunos todavía observan el conflicto a través de la lente de las engañosas narrativas dictadas por Moscú.
"La cultura latinoamericana no es algo distante para Ucrania. Su literatura ha modelado a generaciones de nuestros escritores. Incluso durante la guerra, en el parque Shevchenko de Kiev siguen bailando salsa y tango. Me gustaría que hubiera más intercambio y diálogo entre nosotros", señaló.
A pesar de la invasión, Amelina y su equipo están planeando organizar un campamento de verano para adolescentes desplazados de New York y la escritora aspira a que el festival literario regrese a la localidad ucraniana.
"Los ucranianos sobrevivirán, reirán, y harán festivales de literatura y no la guerra en todos los New Yorks posibles", aseveró. EFE




























