EDITORIAL
Mientras a nivel nacional en Estados Unidos existe una marcada división sobre el tema de la apertura económica y funcional del país, declarado en emergencia desde el 13 de marzo, el Gobernador del Estado, Andrew Cuomo, ya ha presentado una propuesta concreta del proceso de reapertura.
El tema es controversial y no puede tratarse en forma homogénea, ya que cada estado, incluso cada ciudad funciona en forma diferente y la pandemia del COVID-19 ha impactado de manera distinta en cada región, incluso en cada barrio de una misma ciudad y para muestra Nueva York.
Este nuevo virus tomó al mundo por sorpresa y desde el principio se sabía que conocerlo e identificar sus síntomas, funcionamiento, transmisión, cura, secuelas, etc., etc. iba a tomar tiempo.
En el camino se han perdido miles de vidas, pero en este punto lo que sabemos a
ciencia cierta es que, es altamente contagioso, que es imperceptible al ojo humano, que se contagia por contacto con las partículas microscópicas a través de la saliva, cuando se tose, estornuda, habla, come, canta, ríe o simplemente al respirar.
Esos dos factores son la clave para reducir el contagio y el mecanismo para desactivarlo radica en el manejo de estos dos factores, la solución es simple, mantenerse protegido en la casa, evitar el contacto.
Una persona en su propio hogar no está aislado, está protegido, está resguardado, está
asegurando su propia salud y su propia vida.
Gracias a la tecnología no existe el aislamiento, el mismo uso de las comunicaciones por celular y el Internet, actualmente permiten una serie innumerable de posibilidades de mantener contacto con el mundo exterior.
El asunto fundamental en esta crisis es el tema económico, porque el porcentaje mayoritario de hogares no tiene los ahorros suficientes como para resistir varios meses sin producir y enfrentar los gastos básicos, a pesar de que el Estado y la Ciudad de Nueva York han desplegado una infraestructura impresionante de ayuda a nivel de alimentos, recursos, etc y de que a nivel federal se ha aprobado ayuda financiera.
Simplemente la ciudad de Nueva York, por su estructura funcional no puede mantenerse inactiva, de hecho no lo está, pero su actividad normal se ha reducido considerablemente, con importantes sectores paralizados y la consecuente marea de despidos.
En este contexto y con la experiencia de otros lugares del mundo que han enfrentado esta crisis, el tema de la reapertura es algo crítico. Lo que sí es innegable es que el asunto se ha politizado y las posturas de los dos bloques ideológicos que mantienen una guerra a nivel nacional es claro.
Por un lado los republicanos y particularmente los seguidores de Trump que
quieren a toda costa e incluso armados, que se reabra la economía y los demócratas que una vez más hecha mano a la ayuda humanitaria para asegurar adeptos.
Un mérito incuestionable lo tiene el Gobernador Cuomo, quien se ha ganado, por su sabiduría y certeras decisiones el respeto y respaldo nacional.
En sus últimos informes diarios de la crisis ha expresado claramente que “reabrir es una pregunta profunda, una pregunta fundamental, que es una controversia dolorosa, pero es real y necesaria”, que el asunto central es cuánto una vida humana vale y merece, que el balance de cuánto se gana al reabrir y cuánto cuesta abrir rápidamente en términos de costo humano y de costo económico es la cuestión central y en ese sentido, su decisión es la de dar prioridad a la vida de las personas.
Por otro lado el Gobernador ha indicado que las decisiones se deben fundamentar en datos, en información, en estadísticas, en proyecciones y modelos basados en el monitoreo de las cifras, no en lo que uno piensa o siente.
Que lo correcto es dejarse guiar por las cifras y por la información científica, ser inteligentes, para regresar pero de una mejor manera.
Ha realizado una evaluación de la situación indicando que se debe “aprender de lo malo, de cosas que eran inimaginables antes de que pasen, como 9/11, el huracán Sandy y ahora el coronavirus”.
Ha indicado que ahora las cosas son diferentes, que aspectos tan importantes del
funcionamiento de la ciudad de Nueva York, -que ha sido el epicentro de la pandemia a nivel estatal-, como el sistema de salud pública y el sistema de transporte público, han sufrido no un gran golpe si no un gran reto, que lo nuevo debe reemplazar lo que había, por algo mejor y que debemos mantenernos más unidos y más pendientes de la vulnerabilidad que tenemos y que con esta pandemia se ha reconocido.
El Gobernador sabiamente ha hecho un llamado al liderazgo del país, indicando que debe estar basado en factores, en productividad y que debe estar unificado, en ese sentido a pedido un mayor trabajo entre el poder ejecutivo y legislativo, para lograr soluciones que requieren un trabajo bipartidista, que se deje de lado la política.
Efectivamente requiere de mucha entereza y de tener un respaldo importante, en términos de información veraz, para tomar decisiones como la de declarar a un estado como Nueva York en estado de emergencia y declarar el cierre de negocios, etc., etc.
Ahora el cierre del sistema público de transporte de trenes en la ciudad, pero como un esfuerzo para lograr el bienestar de todos, para que los trabajadores y la gente en general se sienta segura, son medidas fuertes pero necesarias.
En ese sentido, todos los esfuerzos de las autoridades, de pruebas, de ayuda, recursos,etc., se disuelven cuando la población no colabora.
Es un momento crítico y lamentablemente hay muchos que creen que no es tan grave y no leen y revisan las cifras de muertos y enfermos y no comprenden que aún cuando la gente sobreviva, las secuelas que deja este virus son graves, las personas que se recuperan no vuelven con la misma fortaleza.
Además está comprobado que este virus no provoca que el cuerpo desarrolle anticuerpos como una auto vacuna para evitar un segundo contagio. Este virus no muere con el calor. Este virus no se va a ir con el cambio de estación.
La prueba más grande viene con el cambio de las temperaturas, pero no para el virus, si no para las personas, porque si se prefiere dar rienda suelta al bienestar y deseo personales, nunca se va a terminar esta pandemia.
Combatir el coronavirus requiere una colaboración colectiva.
Son muchas las enseñanzas que deja esta pandemia, pero el reto no ha terminado. Científicos han indicado que podría ser que no se encuentre una vacuna, porque el virus muta, que probablemente la humanidad deberá adaptarse a una situación permanente de convivencia con este virus, pero eso depende de la ayuda de todos, sin distinción.
Todavía hay mucho por hacer y por aprender. El tema no es la reapertura, si no el hacer un esfuerzo para erradicar totalmente a este enemigo invisible.


























