EDITORIAL
Parte de la letra de la canción “Me Fui” de Reymar Perdomo dice: Obligaba a mis ojos a no ver la realidad / Creando excusas para no escuchar / Yo me escudaba, no reaccionaba / Pero, tarde o temprano, me tenía que marchar.
Es prácticamente inevitable saber que las personas cuando emigran de sus países dejan todo atrás, y quienes llegan a la ciudad de New York que se ha convertido a lo largo de su historia en una ciudad refugio para los inmigrantes, en estos momentos se topan a situaciones deplorables que los dejan vulnerables que los dejan
Los inmigrantes que en la ciudad de Nueva York que en su momento fueron llamados esenciales diariamente son invisibilizados, a pesar de ello se mantienen firmes. La mayoría de estas personas representaron un pilar fundamental en la economía de la ciudad manteniéndola en movimiento en el peor momento de la crisis sanitaria.
A los inmigrantes en términos casi generales se les discrimina, se les desconoce, se niega su importancia en la economía y la sociedad, se les limita a condiciones precarias de vida. A pesar de ello, los inmigrantes en la moderna babel de los rascacielos significan una avanzada de la sobrevivencia humana y cultural, son ejemplo de verdadera resiliencia.
Por estas razonas es justo que además de reconocerles este tipo de labores, los inmigrantes reciban mejores condiciones de vida y no sean marginados ni tratados con injusticia, en los centros de refugio, ya que muchos viven en el hacinamiento, trabajan en el límite de la explotación laboral, sufren la acechanza de ser deportados y separados de su familia.
Para muchos latinos el migrar es un medio de sobrevivencia. La única ruta posible para que el futuro no sea de carencias y hambre es poner su mirada hacia el norte.
Miles de estas personas llegan donde familiares que hoy son ciudadanos norteamericanos. Es necesario que las personas que solicitan asilo o buscan una mejor calidad de vida, el alcalde Adams y a su administración brinde mejores condiciones para los inmigrantes y que se desarrollen procesos legales que les brinden documentos para la libre circulación, oportunidad laboral, acceso a la educación, a servicios médicos y vivir sin el temor y el acecho de ser expulsados a su país de origen por estar indocumentados.
Nueva York sigue siendo, por mucho, el lugar donde los migrantes escogen como destino para vivir el “sueño americano” una idea que permea en muchos habitantes de casi toda América Latina. La Gran Manzana promete para ellos un manojo de oportunidades, pero para algunos resulta una antítesis al encontrarse con un mundo completamente distinto al que soñaron.
Pero como mencionamos anteriormente, los inmigrantes son una parte fundamental en la economía de New York, porque muchos se atreven a hacer trabajos que la mayoría de los neoyorquinos no haría; los inmigrantes proporcionan servicios claves para la gran ciudad, por lo tanto, reiteramos que la administración del alcalde Adams debe de encontrar la solución para honrar a los inmigrantes, como diseñar estándares donde se mantengan seguros en los refugios hasta que encuentren estabilidad o un hogar digno.
De igual manera, es importante que además del mal trato físico, se haga conciencia en todo el Estado de generar un discurso bien informado sobre la migración para desterrar los prejuicios y discriminación que afecta millones de personas que han debido dejar sus países, ya que la migración no afecta la soberanía de ningún Estado, sino que la refuerza.
La ciudad de Nueva York se muestra, así como un lugar de oportunidades y esperanzas, porque es una de las principales ciudades que mejor trabajan temas económicos, sociales y culturales, que muchos inmigrantes consideran como grandes obstáculos para sus aspiraciones y, en algunos casos, una amenaza contra su salud y seguridad.
Los inmigrantes encuentran en Nueva York las posibilidades de lograr un objetivo, como avanzar económicamente y lograr un mejor nivel de vida para ellos y sus familias de su país natal.
La administración del alcalde Adams es una de las que más comunicación tiene con la Casa Blanca y el presidente Joe Biden para resolver la problemática de la inmigración y darle una solución a todas las personas que solicitan garantías para sus necesidades.
Y como ya es un hecho que los inmigrantes son una masa laboral con fuerza, capaz de cambiar el rumbo de la economía de grandes urbes como la Gran Manzana, es evidente lo vital que resulta incluir el tema migratorio dentro de las agendas de desarrollo de los países, priorizando el respeto de los derechos humanos y la calidad de vida de quienes asisten a los refugios en los 5 condados.
Es por eso que, en esta ciudad tan globalizada, donde cada día se vuelve más difícil determinar si el inmigrante emigró por problemas económicos, políticos o simplemente por reunificación familiar, se hace necesario abordar el tema migratorio de los solicitantes de asilo.
Finalmente, es oportuno señalar que en una ciudad tan globalizada como Nueva York, la movilidad humana debe ser aprovechada como una oportunidad; como un motor para el desarrollo y como un medio de generar cambios y avances, ya que los beneficios que puedan adquirir de los inmigrantes son mayores que los desafíos que representan.




























