
El presidente Barack Obama pide a los gobernadores que presionen en el Congreso para evitar los recortes automáticos de 85 mil millones de dólares en gastos federales, los cuales entrarán en vigor el viernes 1 de marzo. El temido sequester (secuestro) solo puede ser evitado por los legisladores.
La Casa Blanca fue escenario de un almuerzo entre el líder demócrata y miembros de la Asociación Nacional de Gobernadores (NGA, por sus siglas en inglés), reunión en la cual el Presidente "sugirió" a sus comensales que hagan entender a sus respectivas delegaciones en el Capitolio la gravedad del asunto.
Así, Obama expresó que: “Compartimos la responsabilidad de hacer todo aquello que podamos para ayudar a crecer a nuestra economía y crear buenos trabajos para la clase media”. Y, luego, agregó que “Mientras que están en la ciudad espero que hablen con sus delegaciones en el Congreso y les dejen claro lo que está en juego y quién está en riesgo”.
El Congreso retomó el pasado lunes las sesiones, luego de una semana de receso vacacional. La presión es clara y bastante más elevada de la que reciben habitualmente sus miembros. Deberán conciliar diferencias y dejar de lado la especulación política, ya que aquí ya no se trata maniobrar de manera sagaz para sumar votos partidarios. Las consecuencias de la falta de negociación serán "devastadoras" palabra utilizada por el propio Obama y que da cuenta de la magnitud de la crisis.
El domingo, la Casa Blanca dio a conocer un informe en el cual se detallan los efectos que sufrirá cada uno de los 50 Estados de la Unión y el Distrito de Columbia, cuando se lleven adelante los recortes. Los efectos sobre la educación, la salud, el medio ambiente, defensa y hasta en el terreno de la violencia, dañarán profundamente a la Nación.
El sequester provocará la reducción en 5.392 millones de dólares del gasto militar, 860 millones en la educación primaria y secundaria, 30 millones menos para la salud pública y 6 millones para la asistencia a mujeres víctimas de la violencia de género.
Menos profesores, calidad educativa en baja, asistencia sanitaria en declive, seguridad estatal y nacional en riego. Mayor impunidad para la violencia, mujeres golpeadas y sin contención.
Por su parte, el Pentágono alertó sobre los efectos nefastos que implicarán los recortes en el Ejército. El Secretario de Defensa, León Panetta, remitió una carta al Congreso en donde explica que el Pentágono deberá licenciar a 800 mil de sus trabajadores civiles, temporariamente y sin remuneración.
La respuesta republicana vino de la mano de John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, quien criticó al presidente de los Estados Unidos en reiteradas oportunidades y ahora sentencia en un comunicado: "Comparto con el secretario de Defensa su preocupación por los efectos devastadores que para el Ejército tendrá el sequester del presidente y por eso llevo más de un año pidiendo al presidente para que presione al Senado, controlado por los demócratas, para que lo sustituya por un paquete de recortes más racional".
Obama se focaliza en la negociación asegurando: “Pero estos recortes no tienen por qué producirse” (...) “El Congreso los puede parar en cualquier momento si llega a un acuerdo, por pequeño que sea”.
El Presidente considera que la solución de este difícil momento podría darse con una reforma del sistema de recaudación impositiva, que en la actualidad derrocha errores y un diseño poco eficiente, permite que los ricos no paguen impuestos proporcionales a sus ingresos y oprime a la clase media.


























