La bomba de la miseria

• En la actualidad, mueren 21 niños menores de 5 años por minuto, por causas evitables.


Karina Borodnikoff

Uno de los últimos informes dado a conocer por las Naciones Unidas (Objetivos Desarrollo del Milenio / Reporte 2011) presenta una serie de datos que exigen un profundo análisis y la necesidad de hablar de manera realmente clara sobre el mundo en el que estamos viviendo, acerca de las inaceptables condiciones de vida en las que están inmersas millones de personas. Los resultados obtenidos, en cuanto a las políticas diseñadas por los líderes mundiales y los numerosos organismos internacionales, no reflejan un establecimiento de acciones que prioricen lo que se propone o alardea en los discursos.

Un extracto del documento presentado por la ONU asegura que “Si bien queda mucho trabajo por delante, el mundo tiene razones para celebrar, como el continuado crecimiento económico experimentado por algunos de los países en vías de desarrollo y por las intervenciones específicas en áreas cruciales”.

Está claro que las Naciones Unidas, a través de sus distintos organismos y departamentos, llevan adelante numerosas acciones en muchas áreas geográficas vulnerables. Sin embargo, recurrir a conocidas artimañas diplomáticas a la hora de dar a conocer estadísticas y datos de la realidad, junto a la utilización tantísimos eufemismos para nombrar lo que tanto duele, no es un recurso aprobable al momento de describir el avanzado estado de desesperación y la urgente necesidad de asistencia y toma de conciencia.

La situación económica mundial poco tiene que ver con el curioso optimismo y la forzada perspectiva que se emplea para hablar de una realidad que ni siquiera es benévola para las primeras potencias. Las crisis y recesiones económicas han sido los titulares más recurrentes y los tópicos de conversación preferidos de los poderosos en todo el globo. Por otro lado, tenemos también la certeza de que los dolores de cabeza de la economía y finanzas internacionales no tuvieron que ver con sacrificios (inexistentes) en pos de los países en vías de desarrollo (léase: “pobres” “tercermundistas” “en estado de desesperación” “en vías de extinción”).

El  primer planteo que surge, entonces, es tratar de desentrañar/denunciar qué significa “progreso” para el establishment internacional y si, a esta altura, es admisible pensar que el hambre, la muerte y la desidia son producto de la indiferencia, el abandono o la falta de eficacia en el desarrollo de políticas. La experiencia y el sentido común nos dicen que “las fallas del sistema” no son tales y que responden a una estrategia en sí misma, la de la “no política”.

Tanto la economía, como la política son ciencias sociales cuya comprensión, diagnóstico y toma de decisiones dependen únicamente de la voluntad humana. Las omisiones son tan intencionales como las acciones y tan funcionales como intereses haya de por medio.

Al ingresar al centro de noticias de las Naciones Unidas, de su portal online, sobre el margen derecho de la página web asoman, literalmente, las siguientes novedades:

Regresando al reporte que dio a conocer la ONU: destacar en sus primeras páginas que  “el mundo tiene razones para celebrar” es una expresión, por lo menos, desacertada, para no decir obscena. Esta calificación es aún menos entendible cuando, acto seguido, arroja una serie de cifras que no encuentran paliativos, ni siquiera con los reiterados eufemismos y la puesta en escena de los mejores expertos en materia de “makeup” social.

Tamizando los recursos y vericuetos gramaticales y discursivos, nos encontramos con un panorama desolador, extremadamente doloroso, y que no describe un planeta cuyos habitantes se califican de “humanos”:

Algunas, solo algunas, de las cifras:

  • En la actualidad, mueren 21 niños menores de 5 años por minuto, por causas evitables. (Casi la mitad fallece solo por beber agua de mala calidad).
  • Uno de cada cinco trabajadores (t-r-a-b-a-j-a-d-o-r-e-s-) y sus familias viven en la pobreza extrema en todo el mundo.
  • 3 mil millones de habitantes viven con menos de 2 euros diarios (el 40 % de la humanidad).
  • De los que logran sobrevivir, casi la cuarta parte de los niños menores de 5 años, de los países en vías de desarrollo, están insuficientemente alimentados.
  • Mil millones de personas padecen de hambre crónica.
  • En el último año, 43 millones de personas de todo el mundo fueron desplazadas de sus hogares como consecuencia de los distintos conflictos políticos, sociales y económicos. (4 de cada 5 refugiados están en países en “vías de desarrollo”).

Mientras tanto, el eslogan de la ONU sigue rezando: “Nosotros los pueblos, unidos por un mundo mejor”.

Objetivos Desarrollo del Milenio / Reporte ONU 2011: http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/pdf/MDG_Report_2011_SP

 

 

 

 

 

 

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