Como uno de los percusionistas más reconocidos de Cuba, Keisel Jiménez Leyva ha recorrido el mundo con su talento, y ahora, está conquistando a Nueva York.

Nacido en Camagüey, Cuba, Jiménez siempre se sentía inclinado hacia la música, estudiando con leyendas como Antonio Liza, Carlito Fuentes, Diomer Gonzales, y más.
Jiménez se graduó en Percusión Clásica en el Instituto de Arte Superior en Cuba, y terminó enseñando allí unos años después, además de aportar su experiencia a la Escuela Nacional de Artes de La Habana.
A lo largo de su trayectoria extensa, Jiménez ha viajado y trabajado como músico de sesión y en vivo con estrellas como Isaac Delgado, Alexander Abreu y su Havana d'Primera, Alain Perez, Cucurucho Valdés, José Alberto “El Canario”, Klimax, Orlando Valle Maraca , y muchos más.

Jiménez también se ha presentado en festivales de jazz mundialmente, incluyendo el Festival de Jazz de Vancouver, el Festival Jazz a Viena, el Festival de Hand Soul Amberes, el Alegría Festival de Marruecos, el Festival Cuba en Bayamo Francia, el Festival Pori Jazz Finlandia, y más.
Además, el percusionista fue uno de los fundadores del grupo musical cubano, El Niño y La Verdad, y más recientemente, el proyecto de percusión único, One Way Beat, con el que actualmente está creando su primer disco.

Como parte de una variedad de álbumes, conciertos y proyectos, Jiménez verdaderamente ha dado a conocer su nombre a nivel internacional, y siempre ha compartido alegría y pasión a través de la música.
Ahora, como parte integral de la escena musical de Nueva York, Jiménez ha colaborado con los mejores, desde Adonis Fuentes hasta Arturo O'Farrill, en locaciones icónicas, como Carnegie Hall y Birdland Jazz Club.

Continuando su camino exitoso en el mundo de las artes, Jiménez compartió más sobre su historia y proyectos actuales en una entrevista exclusiva con Impacto Latino.

¿Qué te inspiró a convertirte en percusionista?
Tuve la oportunidad, desde chico, de nacer en una familia muy musical. Aunque no son músicos profesionales de pura profesión, si aman la música, todo lo que es la música en general, y todo tipo de música. También, a mi familia le gusta el folklore afro-cubano. En mi casa, se solía hacer fiestas religiosas, y allí fue donde empezó mi primera inclinación hacia la percusión cubana.
¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con tantos artistas y orquestas legendarias como Alexander Abreu, Orlando Valle Maraca, Arturo O’Farrill, entre muchos más?
Todo ha sido una linda experiencia de conocer a las grandes personas que son cada uno. Todos los directores que he conocido, como personas, están llenos de muchos valores, y eso también influye a la hora de la música. También, me ha ayudado a crecer como músico, sobre todo, tocando diferentes tipos de música. El espectro musical se me ha ampliado de una manera donde lo disfruto mucho.
¿Qué sientes qué aprendiste al viajar el mundo a través de la música?
Tener la oportunidad de viajar y conocer el mundo es algo que me ha ayudado mucho a entender y entrar en otras culturas, que son muy interesantes. Ahora, vivo en Nueva York, donde todas las culturas están todas juntas. Viajar por el mundo me sirvió para entender ahora estar en esta ciudad, como uno se adapta y se complementa con otras culturas también.
Cuéntanos más sobre tu primer álbum que estás creando con One Way Beat.
Debido a mi trayectoria por diferentes bandas, creo que creció en mí una idea de hacer un proyecto de percusión con un punto de vista actual, donde marca también el cruce de culturas. Ahora mismo, estamos trabajando en la producción del primer álbum [con] One Way Beat, que es como decir que todas las culturas se unen a un mismo ritmo.
Entonces, estamos creando las bases. Estoy trabajando con Mau Quiros, un excelente productor, y también tenemos a Ivan Llanes, Gabriel Globus-Hoenich, y Victor Pablo. Como venimos del fondo de música clásica, queremos incorporar todo eso en una forma que funcione también para lograr una base donde la percusión sea el centro.
¿Qué desafíos has enfrentado en el camino?
Creo que por muchos años, me he dedicado siempre a estar en la parte de atrás. Aunque siento la música como tal, también nunca pensé que podía enfrentarme a tener que decir algo entonando o cantando. Eso ha sido un desafío para mí. Pero, he aprendido a, por lo menos, escucharme, porque antes odiaba yo mismo escucharme.
Ahora que estás en Nueva York, ¿cuáles son los próximos pasos para ti?
Estoy haciendo mi maestría en The New School. Entonces, estoy en composición e interpretación. Una vez que termine la maestría, estoy pensando también quizás en hacer un doctorado, porque me gusta la parte educacional también.
Con toda tu experiencia, ¿qué consejos darías a músicos emergentes?
Primero, escucha mucha música, sin juzgar la música, sin decir lo que es bueno o lo que es malo. Esa es la manera de entender la música, a los compositores, y a los ejecutantes. [Hay que] tratar de captar un mínimo mensaje de la persona, que eso va ser muy importante para uno crecer e implementarlo en su propia música, o entender también el lenguaje de la música en su totalidad.




























