Kathy Hochul y Eric Adams principales responsables de erradicar la violencia en Nueva York

EDITORIAL

Aquí estamos nuevamente hablando de violencia armada, nuevamente del aumento de tiroteos, nuevamente de inseguridad en las calles y el sistema de transporte público, nuevamente de vidas humanas perdidas a causa de disparos.

Después de unos días de ocurrida la masacre que dejó a 19 niños y 2 adultos asesinados fatalmente, en Uvalde, Texas, varias personas se reunieron en Union Square. Una de ellas portaba un cartel que decía: “Eric Adams, queremos más seguridad”.

Mientras que otra sostenía un cartel que decía: “la vida es oro… ¿Por qué seguir solapando tanta injusticia con asesinos sin piedad? Vamos Eric Adams, tú prometiste seguridad”.

Un mensaje de emergencia que fue escrito con temor, tal como si esos mismos asesinatos se fueran a cometer en cualquier escuela de la ciudad de Nueva York.

Un clamor a viva voz que todos los neoyorquinos tienen presente después de que las estadísticas del Departamento de Policía de la ciudad resaltan el aumento de la delincuencia armada, una realidad que no escapa a quienes caminan por las calles de la ciudad o usan el transporte público.

La seguridad en Nueva York es concebida como una necesidad vital para el desarrollo social y económico. Sin embargo, ser víctima de un acto violento o muerte constituye hoy en día un obstáculo para el desarrollo personal o colectivo. Prueba de ello, es el inminente temor que tienen las personas a usar el metro de la ciudad.

Informes del NYPD y de organizaciones sociales en contra de la violencia, destacan los alarmantes datos en comparación a años anteriores.

Al igual que el alcalde Eric Adams y la gobernadora Kathy Hochul aspiran a recuperar Nueva York de la debacle económica, es necesario también, en paralelo enfrentar el crimen y restituir la seguridad pública.

La ciudad de Nueva York, por ejemplo, debe recuperar el título con que se le catalogó por muchos años al ser una de las más seguras del país. Bajo esta premisa, es necesario que el alcalde Eric Adams cree iniciativas específicas que reduzcan la delincuencia armada con organizaciones sociales, abordando las causas fundamentales que la provocan.

Si bien es importante sostener un empoderamiento en la comunidad para crear soluciones que disminuyan la probabilidad de intervención del NYPD, al mismo tiempo, también es necesario garantizar que los funcionarios del NYPD prevengan el crimen, es decir, crear un trabajo colaborativo entre ambas partes.

Abordar esta epidemia de la violencia armada es urgente, por ello, será necesario incentivar a los miembros de las comunidades afectadas a participar en el desarrollo de soluciones y propuestas que funcionen para erradicar este flagelo.

Lo más importante de todos los actores involucrados será centrarse en la protección de todos los neoyorquinos por igual, sin importar raza, credo, religión u origen étnico.

Aunque Nueva York tiene algunas de las leyes más estrictas del país, recientemente las autoridades legislativas dijeron que desean fortalecerlas. La gobernadora Hochul dijo durante una conferencia que desea a través de una legislación aumentar la edad mínima a 21 años para la compra de armas de estilo AR- 15 y quizás otras armas de fuego.

Desde Impacto Latino decimos: NO y en mayúscula. Sra. gobernadora, el problema no radica en la edad, sino en el fácil acceso que tienen las personas en conseguir un arma.

Usted que recientemente publicó una foto de su nieta al convertirse en abuela por primera vez, ¿Por qué mejor no redacta un proyecto de ley donde no se permita vender armas en Nueva York? ¿No cree usted que esto podría evitar una masacre como la ocurrida en Uvalde, Texas? ¿Qué seguridad le estará brindando a su nieta cuando asista a una escuela una vez que deje el cargo?

Actualmente, cualquier persona mayor de 18 años puede comprar un arma de alto calibre en Nueva York, siempre y cuando compruebe una verificación de antecedentes.

Se requieren permisos para obtener un arma de alto calibre en la ciudad de Nueva York, sin embargo, esto no sucede en otras partes del estado.

Con menos de un mes de diferencia el tiroteo ocurrido en un supermercado en Buffalo, Nueva York, es uno de los actos raciales más atroces ocurridos en la historia reciente del país.

Mientras que la masacre en la escuela de Uvalde, Texas, es el segundo tiroteo escolar más mortífero registrado en el país. ¿Sera que vamos a esperar otro mes para que ocurran atrocidades de esta magnitud y poder actuar?

El dolor, la ira, la impotencia continúan latentes y suscita un nuevo debate sobre el control de armas. Sr. alcalde y Sra. gobernadora es comprobado que al imponer nuevas restricciones a la tenencia de armas, las masacres se vuelven menos frecuentes, también los homicidios y asesinatos puntuales tienden a disminuir.

No permitan que los titulares de los medios de comunicación sean ilustrados con imágenes de dolor, que ustedes mismos como autoridades no tengan que describir las muertes de niños durante sus conferencias de prensa, ni que muestren compasión por los familiares de las víctimas en funerales improvisados.

En la ciudad y el estado de Nueva York como comunidad latina, como padres de familia, nos hemos sentido afines e identificados con el dolor de perder un ser querido. Es necesario que ustedes como principales autoridades, permitan que los neoyorquinos nos sintamos más seguros en los trenes, las calles, las escuelas.

Los niños merecen protección, que donde ellos van a estudiar se sientan seguros. No pueden ir a una escuela pensando como que lo ocurrido en Uvalde, Texas, les podría pasar a ellos y que vivan con ese trauma. Es necesario una reforma contra las armas ahora.

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