
Cuatro inmigrantes filipinos en situación legal presentaron una demanda judicial en contra de un hotel de lujo en Salt Lake City, donde supuestamente iban a realizar una pasantía y al que acusan de someterlos a trabajos forzados, explotación y abusos, indicaron sus abogados.
Si el juez federal a cargo del caso lo autoriza, la demanda planteada por Jann Descanzo, Verónica Bondoc, Glen Segundino y Marianne Ponio puede transformarse en una acción judicial colectiva e incluir a otros 100 inmigrantes filipinos afectados.
Según un comunicado de Towards Justice, una firma de abogados de Denver sin fines de lucro que representa a los filipinos, estos llegaron legalmente a Estados Unidos con visas de estudio para realizar pasantías en el Hotel Grand America, después de haber estudiado turismo y hostelería en su país natal.
Pero, en vez de ser parte de un programa de entrenamiento y de inmersión cultural, por el que habían pagado 3.000 dólares cada uno, "se los forzó a trabajar largas horas en tareas insignificantes y con bajas remuneraciones", dice la demanda.
En unas declaraciones preparadas, David Seligman, director ejecutivo de Towards Justice, aseveró que el hotel "abusó de la visa" J-1 otorgada a los filipinos, que es una visa de estudio, y "los trató como empleados normales para evitar pagarles el costo del viaje y otros".
"Esa conducta es una abierta, codiciosa e ilegal perversión de las leyes de inmigración de este país", comentó Seligman.
Los cuatro demandantes alegan que estudiaron turismo en Filipinas y vinieron a aprender hostelería en Estados Unidos.
Sin embargo, el programa de aprendizaje supervisado en el Grand America nunca se cumplió, subrayaron.
Por ejemplo, el programa indicaba que iban a adquirir experiencia en las distintas áreas del hotel, pero sus tareas se limitaron a trabajos manuales, con turnos de hasta 60 horas semanales y con amenazas de que sus visas serían canceladas si se negaban a trabajar.
La demanda afirma que los supervisores usaron palabras despectivas para hablar de los filipinos, incluyendo "lentos" y "perezosos", y que el llamado "plan cultural", que incluía participar de festivales, ir al teatro y visitar instituciones culturales locales, nunca se cumplió.
En el año 2011 el hotel Grand America pagó una multa de 52 millones de dólares al gobierno federal para haber empleado a 153 trabajadores indocumentados. EFE


























