Inmigrantes exigen a Obama ante la Casa Blanca un alto a las deportaciones

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Inmigrantes exigen ante la Casa Blanca un alto a las deportaciones. Foto archivo.

Washington.- Un grupo de medio centenar de inmigrantes y activistas a favor de la reforma migratoria se concentró hoy frente a la Casa Blanca para exigir al presidente, Barack Obama, que frene las deportaciones, porque, proclamaron, él "sí puede".

Este acto de protesta se inscribe en la cumbre sobre inmigración que el Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM, en sus siglas en inglés) ha organizado entre ayer y hoy en Washington, centrada en la reivindicación de una suspensión de las deportaciones y de la aprobación de una reforma migratoria.

Tras intensificar la presión sobre el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, en su visita de este martes al Congreso, hoy las deportaciones fueron el caballo de batalla de los activistas y Obama el objetivo de sus críticas.

Se calcula que al ritmo actual el número de deportaciones durante los algo más de cinco años de mandato de Obama alcanzará la próxima semana los dos millones, la cifra con la que el anterior presidente, George Bush, concluyó sus dos legislaturas (ocho años) en la Casa Blanca.

Por ello, los activistas pidieron a Obama un alto en las deportaciones y lo hicieron recurriendo al lema de campaña con el que el presidente ganó las elecciones de 2008, que modificaron ligeramente.

"Yes, you can stop deportations" ("Sí, tú puedes parar las deportaciones"), gritó la cincuentena de personas que acudió a Lafayette Park, frente a la residencia presidencial.

Los manifestantes se reunieron bajo el lema "Las familias rotas de Obama" y lucieron pancartas en las que se podía leer "Mantengan a las familias unidas" o "Paren las deportaciones ahora".

Una de las que se concentraron hoy frente a la Casa Blanca, Melissa McGuire-Maniau, estadounidense latina de Orlando (Florida) cuya cuñada ha sido deportada, reconoció a Efe estar "decepcionada" con Obama, porque no se ha aprobado una reforma migratoria, algo de lo que, añadió, "el Congreso tiene una parte de culpa".

"La falta de una reforma ha destruido nuestra familia, por eso estoy aquí pidiéndole a Obama que cumpla con su promesa de darnos una reforma migratoria comprensiva. Creo que nuestras familias lo merecen y ya es hora", afirmó.

McGuire-Maniau, que en 2012 contribuyó a la campaña para la reelección de Obama, lamentó también la "devastación económica y emocional" que suponen las deportaciones.

"¿Cómo vamos a ir a otros países y decir que somos el ejemplo y aquí no estamos siendo el ejemplo, si no podemos hacer nada aunque la gente lo esté pidiendo?", se preguntó.

Otra de las que acudió a la capital para protestar por las deportaciones, Sandra López Muñoz, una mexicana que reside en Glenwood Spring (Colorado), se quejó en declaraciones a Efe de que el sistema migratorio está "completamente quebrado".

"Estamos siendo deportados como criminales y solamente venimos aquí a trabajar para ayudar a nuestras familias", denunció López Muñoz, quien también se cuestionó: "¿Qué está haciendo el Gobierno con las nuevas generaciones?".

Las deportaciones se han convertido en un dolor de cabeza para el presidente, a quien la presidenta del Consejo Nacional de La Raza, Janet Murguía, tildó de "deportador en jefe" por el número récord de casos de indocumentados expulsados durante su mandato.

Obama se defendió de estas acusaciones proclamándose "campeón en jefe" por una reforma migratoria integral y alegando que mientras el Congreso no actúe para cambiar el sistema de inmigración él no tiene la capacidad de frenar esas expulsiones.

El Senado aprobó en junio un proyecto de reforma migratoria, que incluye el refuerzo de la seguridad de la frontera con México y abre una vía para la adquisición de la ciudadanía estadounidense para los indocumentados que residen en el país.

La Cámara baja, de mayoría republicana, se ha opuesto a analizar en su totalidad el documento ratificado ya por el Senado y prefiere un enfoque por partes.

Pero a los colectivos proinmigración, en todo caso, no les convenció la respuesta de Obama, por lo que hoy llevaron su decepción frente a la Casa Blanca, al mismo tiempo que siguieron apremiando a los legisladores para que aprueben la reforma.

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