
Los soldados del batallón de San Patricio se recuerdan en la historia mexicana-irlandés, marcado en la guerra de 1847.
De origen irlandés, esos hombres desertaron del ejército noreteamericano que invadía y pelearon con el defensor de México, captivados en la batalla de Churrubusco, y en fin perdieron la vida, siendo ejecutados por los invasores norteños. Estos irlandeses pelearon porque sintieron simpatía debido a sus convicciones religiosas, uniendose a la causa católica que también le pertenecia a los mexicanos.
Llegaron a los Estados Unidos como inmigrantes para buscar una mejor vida de la que Europa les ofrecía, pero en llegar encontraron que la escena tampoco les fue fácil hallar tranquilidad y propseridad. Es más, era tan mal la situación de ellos que llegaron a la miseria, y tuvieron que enrolarse en las filas del ejército o en los cuerpos de voluntarios estadounidenses reclutados para la guerra de México con promesas de una buena paga y posibilidad de obtener tierras en los territorios en las entonces provincias de Tejas, Nuevo México y California – casi la mitad del territorio acededo a México de la Nueva España en 1821.
El general Taylor fue el encargado de empezar las primeras operaciones militares en contra de México, donde los irlandeses fueron asignados.
La pregunata de cuando y porque los irlandeses se unieron a la cause mexicana se propone. Se puede proponer tres puntos: En ver la cantidad de irlandeses y europeos católicos en las tropas en la frontera, los generales mexicanos lanzaron una campaña de publicidad para relatar la afinidad religiosa mexicana a la iglesia cátolica, algo que tenían en común, y que también podrían encontrar sanctuario, pago y tierra al final. Su tercer apelación fue de demostrar que México, igual que Irlanda, también sufría por el acose de hostilidad de una nación protestante que era Estados Unidos, así igual como la isla natal también con brutalidad de conquista de Inglaterra.
Muchos de ellos se unieron a la cause de México, defendiendo los derechos de una nación católica injustamente invadida por sus vecinos del norte. Casi cuatrocientos se unieron a la cause y decidieron parse al lado mexicano.
Peleando en varias batallas en los territorios de un entonces mexicano, los del Batallón de San Patricio les correspondió un lugar de honor en el Convento de Churubusco el 20 de agosto de 1847, donde muchos dieron su vida en batalla contra los invasores, o condenados al ser atrapados, marcando su puesto en la Historia de México.
Recordando historiadores comentan que “la saga de los san patricios es una verdadera y fascinante historia de guerra, intriga, deserción y brutal justicia militar”. Se les concedió el derecho de tener su propia bandera: tela de verde llamativo esmeralda con una imágen de San Patricio, el patrón de Iralanda, y del otrol lado un trébol y un arpa, deletreado de un lado : Libertad por la República Mexicana, y la otra Erin go Bragh (Irlanda por siempre).



























