PAPA CORAZÓN
Francisco, el primer Papa Latinoamericano

Francisco, con el que se auto bautizó el cardenal Jorge Mario Bergoglio para asumir el Pontificado de la Iglesia Católica mundial, se convirtió en el primer Papa Latinoamericano, en el primer Papa Argentino, en el Primer Papa de lengua de nacimiento castellana o español, en el primer Papa de la orden Jesuita, en el primer Papa Inmigrante, en el primer Papa hincha del fútbol, en el primer Papa que le gusta el tango, en el primer Papa que sabe cocinar espléndidamente y en el primer Papa que cocinó para sus hermanos desde que era niño, etc., etc.
Cuando la tarde del miércoles pasado se conoció que una fumarola blanca salía desde la cúpula de la Capilla Sixtina, anunciando que había un sucesor del Papa Benedicto XVI, la expectación mundial puso sus ojos en el Vaticano para saber quién manejaría los destinos de la Iglesia con 1200 millones de seguidores y que en Latinoamérica tiene una sólida base.
Sin complicidad
‘Habemus Papam”, dijo el cardenal Jean-Louis Tauran y dio su nombre: Jorge Mario Bergoglio, cardenal de Buenos Aires, Argentina. Era la nueva mano de Dios, porque la primera la protagonizó en una cancha de fútbol Diego Armando Maradona, en un gol decisivo ante el equipo inglés, en el Mundial de México de 1986.
Inmediatamente surgieron decenas de versiones de quién era él, y algunos se atrevieron a asegurar –sin pruebas concluyentes- que había sido cómplice de la dictadura militar argentina, denuncias que se han desinflado conforme han pasado los días.
Y en la TV aparecieron muchas personas hablando de él y su pasado, de sus gustos, pasiones y desafecciones. Una de ellas fue su ex primera novia, que aprovechó para decir lo que creía. Pero muchos años después –y sin saber que algún día iba a ser el Papa Francisco- el cardenal Bergoglio escribió su autobiografía, como para responder a muchos: "Nunca se me cruzó por la cabeza casarme", asegura Jorge Bergoglio en el libro "Sobre el cielo y la tierra", una suerte de declaración de principios de quien fuera cabeza de la Iglesia argentina, hoy convertido en el Papa Francisco.
"Cuando era seminarista me deslumbró una piba que conocí en el casamiento de un tío. Me sorprendió su belleza, su luz intelectual... y, bueno, anduve boleado un buen tiempo y me daba vueltas la cabeza", recuerda Bergoglio en el libro, editado en 2010. Tras una semana en la que ni siquiera pudo rezar porque "cuando me disponía a hacerlo aparecía la chica en mi cabeza (...) tuve que pensar la opción otra vez. Volví a elegir -o a dejarme elegir- el camino religioso. Sería anormal que no pasara este tipo de cosas".
Pedofilia destruye
Así describe esta "última tentación" en "Sobre el cielo y la tierra", que recoge una serie de conversaciones con el rabino Abraham Skorka, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, sobre las más diversas cuestiones divinas y humanas. El relato de su experiencia juvenil da paso a sus reflexiones sobre el celibato en la Iglesia católica occidental, una "cuestión de disciplina, no de fe" que "se puede cambiar", continúa el entonces arzobispo de Buenos Aires, tras subrayar que "en lo personal, a mí nunca se me cruzó por la cabeza casarme".
Para Bergoglio, el celibato no tiene relación alguna con los casos de pedofilia denunciados en la Iglesia, un asunto en el que "jamás voy a hacer la vista gorda. No se puede estar en una posición de poder y destruirle la vida a otra persona".
Testigo en dos procesos por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar argentina (1976-1983), considera que "la Iglesia privilegió, de entrada, realizar gestiones antes de declaraciones públicas" y que "hizo lo que tiene que hacer un organismo que tiene santos y pecadores".
Religión y poder

"Los horrores que se cometieron durante el gobierno militar se fueron conociendo a cuentagotas, para mi es una de las lacras más grandes que pesan sobre nuestra Patria. Pero eso no justifica el rencor, con odio no se soluciona", agrega.
Sus conversaciones analizan también las relaciones con el poder: "No está mal si la religión dialoga con el poder político, el problema es cuando se asocia con él para hacer negocios bajo la mesa. Y en la historia argentina creo que hubo de todo", dice.
Primogénito de cinco hermanos, de padres de origen italiano, Bergoglio recuerda en el libro que su familia materna "es de raigambre radical", pero no desvela sus simpatías porque "al fin y al cabo, soy el padre de todos y no debo embanderarme políticamente". No obstante, en la introducción del libro, critica las dificultades de los argentinos para consolidar "la cultura del encuentro”. “Más bien -lamenta- parece que nos seducen la dispersión y los abismos que la historia ha creado".
Conquista corazones
Fuertes aplausos, ondear de banderas y vivas han acompañado a Francisco en su primer Ángelus, que unas 300.000 personas presentes han seguido con atención, recogimiento y cómplices sonrisas cuando el Papa ha explicado que estaba leyendo "Misericordia" del cardenal Kasper, pero ha matizado: "No es que yo quiera hacer publicidad de los cardenales, eh?". Recordó que el Evangelio de este domingo presenta el episodio de la mujer adúltera a la que Jesús salva de la condena a muerte y ha dicho que "impresiona" escuchar las palabras de Jesús.
"En Él no vemos palabras de desprecio, ni de condena, sólo de amor, de misericordia", ha recordado. Tras despedirse y desear "buen almuerzo y buen domingo", la muchedumbre salía a duras penas de la plaza elíptica.
"Mucha alegría" a su hermana

El Papa Francisco, es el primer pontífice de este siglo que tiene una hermana viva. Y como su vida se interrumpió drásticamente cuando dejo de ser el cardenal Bergoglio, a ese familiar tan cercano la echó de menos y la llamó por teléfono apenas pudo.
El Papa Francisco le transmitió el lunes "mucha alegría" a su hermana, María Elena Bergoglio, en su primera llamada desde que fue designado como sumo pontífice.
"No sé cómo logró comunicarse. Atiende mi hijo y dice "oh tío", y se me vino el mundo encima. Estábamos muy emocionados los dos", contó la hermana del Santo Padre en declaraciones radiales. "Me contó que las cosas se dieron así y no había nada más que aceptarlo. Lo sentí bien, no trasmitía ni preocupación, al contrario, transmitía mucha alegría", afirmó Bergoglio desde su domicilio de Ituzaingó, en la provincia de Buenos Aires.
Bergoglio, de 65 años, indicó que "sólo Dios sabe" cuándo podrá ir a visitar a su hermano Jorge al Vaticano, aunque añadió que le siente muy cerca.
"A pesar de la distancia estamos juntos. Juntos espiritualmente", explicó. Al día siguiente de conocerse que el cardenal argentino Jorge Bergoglio había sido designado como nuevo obispo de Roma, su hermana admitió que la noticia fue "un shock muy fuerte" para ella y pidió a los católicos "rezar mucho por él" y por la "difícil labor" que Francisco tiene por delante.
Informe ‘Vatileaks’ en sus manos
El informe ‘Vatileaks’ sobre el escándalo de las intrigas, enfrentamientos y supuestos casos de corrupción en el Vaticano está ya a disposición del Papa Francisco, confirmó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien afirmó sin embargo que no creía que haya tenido tiempo de leerlo.
Benedicto XVI creó en la primavera del pasado año una comisión formada por tres cardenales -el español Julián Herranz, de 82 años, expresidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos; Jozef Tomko, eslovaco, prefecto emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de 88 años, y Salvatore De Giorgi, exarzobispo de Palermo (Italia), de 82 años- para que investigaran la filtración y publicación de documentos reservados del Papa y del Vaticano.
Por ese caso fue detenido, condenado y después perdonado por el papa Ratzinger el que fue su mayordomo, Paolo Gabriele.
Los cardenales interrogaron a una treintena de personas y toda la documentación se la entregaron en diciembre pasado a Benedicto XVI, quien decidió que pasase a su sucesor. De esa manera, según fuentes vaticanas, la documentación no fue archivada, como es habitual tras la muerte o renuncia de un papa, cuando todo el material del pontificado es guardado para su estudio y no se publica hasta pasados unos años.
Lombardi no descartó que durante las congregaciones preparatorias del cónclave en el que fue elegido papa el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio los tres cardenales que llevaron a cabo la investigación pudieran informar del tema a los otros purpurados.
"Ellos sabrán en qué medida podrán y deberán dar información a quienes la pidan", subrayó el portavoz.
El cardenal peruano Juan Luis Cipriani dijo que durante las reuniones previas al cónclave recibieron "muy poca" información sobre el Vatileaks, "y eso que la pedimos", precisó. Cipriani reconoció que saben del Vatileaks "un poquito más" que lo que ha publicado la prensa, "pero no lo suficiente".
Nota 3
LA ROSA BLANCA DEL PAPA
La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, fue recibida en audiencia en el Vaticano por el Papa Francisco, con quien también almorzó a solas.
La presidenta argentina explicó que ha visto al Papa Francisco "sereno, seguro y tranquilo, en paz", pero también "ocupado y preocupado por la inmensa tarea de conducir el Estado vaticano y el compromiso de cambiar las cosas que él sabe que tiene que cambiar y ya se han visto en sus gestos y actitudes diferentes y se verán en otras cosas que él decidirá".
La presidenta argentina explicó su encuentro con el Papa Francisco, a quien agradeció su invitación de hoy a almorzar antes de la ceremonia de inicio de pontificado, pero también destacó que el pontífice le agradeció que hubiese aceptado venir a compartir la comida con él.
"¡Cómo no iba a venir a almorzar con él!", destacó Fernández, que dijo que le encantó este detalle que marca "la sencillez" de este Papa.
La mandataria agregó que la invitación a almorzar fue no solo como presidenta de Argentina sino también "una atención y una referencia al pueblo argentino".
Durante el almuerzo, la presidenta argentina explicó que el Papa le habló de la "Patria Grande", en referencia a todos los países latinoamericanos, y que son las palabras que usaban los libertadores José de San Martín y Simón Bolívar.
"Escuchar en boca de un Papa 'Patria Grande' me impactó mucho y me animó hacerme redoblar esfuerzos en seguir en esa dirección", agregó Fernández.
Cristina Fernández también relató el intercambio de obsequios que se hicieron y que el Papa Francisco le regaló un volumen de las conclusiones de las reuniones de La Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), "dónde había temas muy interesantes".
Asimismo, le entregó una placa en la que figura su nombre y la de la entonces presidenta chilena, Michelle Bachelet, cuando acudieron al Vaticano en 2009 para conmemorar el 25 aniversario del tratado de paz de Beagle, que puso término al contencioso en 1984.
Pero lo que más agradeció la presidenta fue la "rosa blanca" que el Papa le regaló "para que la guardara entre sus cosas" y que representaba a Santa Teresita, la santa preferida de Francisco y a quien reza siempre.
Por su parte, Fernández le regaló un conjunto de mate de una cooperativa de artesanos, "para que siga tomando siempre mate" y un poncho de vicuña para que se cubra del frío europeo. En la reunión que mantuvieron, que calificó de "fructífera", la presidenta argentina pidió al papa Francisco que interceda para abrir un diálogo entre Reino Unido y Argentina sobre el tema de las Malvinas.
Fernández explicó que es "un tema muy sentido para los argentinos" y que solicitó "su intermediación para conseguir el diálogo".



























