
El frigorífico de JBS en Greeley, en el norte de Colorado, se ha convertido en uno de los principales focos de contagio de coronavirus en este estado, siendo el otro foco una cárcel estatal en la localidad de Sterling, indican datos difundidos este jueves por el Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de Colorado.
Según esos datos, en la planta de JBS (que opera desde hace una semana a 50 % de su capacidad) se han confirmado 245 casos de coronavirus, con seis muertos, entre los 3.000 empleados del frigorífico, aunque menos de la tercera parte de esos trabajadores han completado los exámenes de salud correspondientes.
El frigorífico estuvo cerrado del 10 al 24 de abril por tareas de limpieza y desinfección luego de las dos primeras muertes, y reabrió a pesar de las protestas del Local 7 del Sindicato de Trabajadores de Alimentos y Comercio por la falta de suficiente equipo de protección personal y de suficientes exámenes médicos para los empleados de JBS.
Cierran diez días un frigorífico de Colorado tras dos muertes por COVID-19
A la vez, este martes el presidente Donald Trump emitió una orden ejecutiva clasificando a las plantas procesadoras de alimentos como una “industria crítica” en el marco de la Ley de Producción para la Defensa, por lo que todos los frigoríficos del país deben mantenerse abiertos y operando.
Ese mismo día, Kim Cordova, presidente de UFCW Local 7, emitió un comunicado afirmando que la orden presidencial “solamente logrará que más trabajadores se contagien, poniendo en peligro sus vidas, los ingresos de sus familias, sus comunidades y, por supuesto, la cadena de suministro de alimentos del país”.
Este jueves por la tarde, Kate Greenberg, comisionada de agricultura de Colorado, confirmó en declaraciones preparadas enviadas que el Departamento de Agricultura local ha implementado medidas “a corto y largo plazos para respaldar a los productores agrícolas, a los trabajadores, al sistema de alimentos y a las partes interesadas no productoras”.
Según la funcionaria, CDA está trabajando “con la oficina del gobernador, con el Centro Estatal de Operaciones de Emergencia, con otras agencias estatales y con el sector privado” para responder a los problemas en JBS y en otras plantas procesadoras de alimentos.
De hecho, esta semana se detectaron 15 casos positivos de COVID-19 en el frigorífico de Cargill en Fort Morgan y otros 19 casos en dos frigoríficos locales en los condados Weld (donde está JBS) y Adams (lindante con Denver).
Greenberg aseveró que “el suministro de carne no está en peligro”, subrayando que CDA ha gestionado “recursos y acceso a equipo de protección personal y exámenes médicos” para los trabajadores agrícolas y para los empleados en plantas procesadoras de alimentos.
“Al iniciar el análisis de nuestra recuperación a largo plazo, es importante satisfacer las necesidades de todas las partes interesadas invirtiendo ahora en la salud y la resistencia de la agricultura de Colorado”, declaró.
Sin embargo, así como Cordova advirtió localmente sobre el peligro que corren los empleados del frigorífico de JBS en Greeley, lo mismo hizo a nivel nacional la Unión Internacional de UFCW, el mayor sindicato de empleados de procesadoras de carne en el país.
UFCW calificó la orden ejecutiva de Trump como una “potencial sentencia de muerte” para las decenas de miles de trabajadores en frigoríficos (la mayoría de ellos latinos, seguidos por refugiados africanos y asiáticos), pidiendo que el Gobierno federal provea equipo de protección personal e implemente nuevas medidas de seguridad.
En el segundo foco de contagio en Colorado, la cárcel en Sterling, se detectaron 244 presos y 11 empleados con COVID-19, según el CDPHE. EFE News
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