
IMPACTO LATINO
El jueves pasado el fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Preet Bharara, se opuso a tener una llamada telelfónica del presidente Donald Trump. Dos días despúes, el fiscal se encontró sin trabajo.
Bharara contactó entonces el Departamento de Justicia para informalos de la llamada y también para dar su explicación por la cual no podía hablar con Trump. No era por razones personales, si no porque los protcolos que limitan los contactos entre fiscal y el ejecutivo.
Se desconoce el mensaje que Trump quería trasladar al fiscal.
El fiscal mantuvo su posición como fiscal del Sur de Nueva York durante y después de la transición, porque Trump y su adminstración pidieron que se quedara.
Esto no fue el caso con todos los fiscales en los Estados Unidos, ya que bastante de ellos, como caso común con una nueva administración, presentaron su renucia tras el relevo en la Casa Blanca. El gobierno solicitó la dimisión a 46 fiscales federales nombrados por la anterior administración.
A diferencia de otros fiscales, el responsable del Distrito Sur de Nueva York, se negó a entregar su cargo y fue despedido un día después. Se desconoce por qué Trump y su gabinete cambiaron de parecer sobre el futuro de Bharara, pues la administración no ha ofrecido explicaciones.
Bharara, uno de los más mediáticos fiscales en los Estados Unidos, se ha ocupado de notorios casos de terrorismo internacional, narcotráfico o fraudes bursátiles en Wall Street.
El fiscal también está trabjando entre cosas en un caso contra un colaborador del gobernador de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo, y en una investigación contra personas vinculadas al alcalde de la ciudad, el también demócrata Bill de Blasio.
El distrito de Bharara se ocupa de Manhattan, la residencia personal de Trump cae en esta zona.


























