Exonerados a pena capital culpan al racismo como la raíz de sentencia

Martínez, en enero de 1996, fue detenido como presunto autor de los asesinatos de Douglas Lawson, traficante de drogas, y de su novia, Sherrie McCoy.
Martínez, en enero de 1996, fue detenido como presunto autor de los asesinatos de Douglas Lawson, traficante de drogas, y de su novia, Sherrie McCoy.

El español Joaquín José Martínez y el boricua Juan Meléndez, dos exonerados de la pena capital, afirmaron en Puerto Rico, donde se celebra su 90 aniversario de la abolición de la pena de muerte, que el racismo en el país norteamericano es el mayor culpable de sus sentencias.

Esta fue la reflexión que ofrecieron este jueves Martínez y Meléndez tras presentarse en la Universidad Ana G. Méndez en Carolina, municipio aledaño a San Juan, como parte de los actos del aniversario de la abolición de la pena capital en la isla.

Allí, frente a casi un centenar de personas, en su mayoría estudiantes universitarios, Martínez y Meléndez relataron el calvario que sufrieron cada uno, desde que fueron detenidos, encausados, encarcelados y enfrentados a la pena capital por hechos que nunca cometieron.

Martínez fue el primero en ofrecer su testimonio, en el que detalló cómo, en enero de 1996, fue detenido como presunto autor de los asesinatos de Douglas Lawson, traficante de drogas, y de su novia, Sherrie McCoy, en el condado de Hillsborough, Florida, uno de 30 estados de los Estados Unidos que practica la pena de muerte.

Un año después fue declarado culpable de doble homicidio con premeditación y sentenciado a muerte.

Meléndez, por su parte, pasó 18 años, siete meses y un día en una prisión en Florida tras ser detenido el 2 de mayo de 1984.
Meléndez, por su parte, pasó 18 años, siete meses y un día en una prisión en Florida tras ser detenido el 2 de mayo de 1984.

No obstante, tras una intensa campaña en su defensa en España, y que hasta el entonces papa Juan Pablo II y senadores del país europeo se unieron, el 6 de junio de 2001 se celebró el juicio de apelación, y los doce miembros del jurado de Tampa le declararon por unanimidad no culpable.

"En el primer juicio me piden la pena de muerte y en el segundo no. Si yo hubiese sido un latino o negro me hubiesen pedido la pena de muerte de nuevo. Esa es la diferencia", afirmó Martínez a Efe.

Meléndez, por su parte, pasó 18 años, siete meses y un día en una prisión en Florida tras ser detenido el 2 de mayo de 1984, encausado por asesinato en primer grado y encarcelado por presuntamente haber matado a una menor.

"Si usted mató a un latino, el fiscal no está pensando en la pena de muerte. Si está acusado de matar a un afroamericano, a lo mejor el fiscal dice que le está haciendo un favor a la sociedad. Pero si usted está acusado de asesinar a un blanco, lo primero que le viene al fiscal es la pena de muerte", afirmó.

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"¿Qué quiere decir? Que para mí, la raza blanca es más valorada que la minoría", agregó Meléndez, quien en el año 2002 se convirtió en el exonerado número 99 en haber salido del corredor de la muerte en el estado de Florida.

Al momento, según dijo Meléndez, 1.493 personas han sido ejecutadas en el estado de Florida.

Martínez y Meléndez, del mismo modo, coincidieron en que la pena de muerte representa "odio, venganza, falta de humanidad y compasión" contra el convicto.

"Yo no hablo en contra de la pena de muerte porque es una ley, sino por lo que representa. Como seres humanos es nuestra obligación luchar por eso, por el amor, la compasión, la vida y el perdón", sostuvo Martínez.

Meléndez, por su parte, quien aseguró que conoció en el pabellón de la muerte a personas que eran totalmente inocentes como él, pero fueron ejecutados o fallecieron de causas naturales, dijo que la educación es primordial para que los países o naciones que favorecen dicha pena la eliminen.

"Nunca se le puede dar la libertad a una persona de su sepulcro, de su tumba. Si todos unimos eliminamos la esclavitud y la separación de blancos y negros, podemos eliminar la pena de muerte", afirmó Meléndez.

Documental relata la historia de un latino condenado a pena de muerte

"Estoy en contra por cualquier crimen. Entre esas personas, un terrorista. El ya tener a una persona encerrada en una celda, ¿para qué la pena? Eso para mí es un acto de cobardía", indicó.

"Esa familia -del culpable- quiere darle un entierro a los seres queridos, un entierro decente, de ponerle flores", abundó.

Fue la primera vez en la que Martínez y Meléndez se reencontraban en la isla para celebrar el nonagésimo aniversario de la abolición contra la pena de muerte.

La última sentencia de esta índole que ocurrió en Puerto Rico fue en el 1926 contra Pascual Ramos, por ahorcamiento por asesinar a su mayordomo en la Hacienda Sabater, en Guayama, municipio al sureste de la isla, bajo el gobernador estadounidense Horace Mann Tower. EFE

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