Entre cielo e infierno

SACANDO PUNTA

ENTRE CIELO E INFIERNO

 

SI BILL DE BLASIO logra salir airoso de pesquisas federales, es casi seguro sea relecto. Pero si no sale airoso, podría haber acabado su carrera política.
SI BILL DE BLASIO logra salir airoso de pesquisas federales, es casi seguro sea relecto. Pero si no sale airoso, podría haber acabado su carrera política.

 

Por Armando Bermúdez

IMPACTO LATINO

 

El alcalde Bill de Blasio marcha entre el cielo y el infierno. Hace unos días se marchó por tres ciudades de Estados Unidos en plan de recaudación de fondos.

Estuvo feliz en Chicago, Fort Lauderdale y Los Ángeles. Previamente anduvo en Washington para la Conferencia de alcaldes y en Atlanta para votar por el nuevo presidente del Partido Demócrata, aunque su candidato Keith Ellison cayó derrotado ante Tom Pérez.

Con el traspiés ya no podía perder tiempo en consolidar aliados que le puedan ayudar a conseguir dinero para su relección, que está muy escaso en la Gran Manzana por las investigaciones que llevan a cabo distintas autoridades judiciales.

Todavía se desconoce cuánto dinero recaudó el alcalde de Blasio en su viajecito colecta-chavos. Él le dijo a NY 1 a fines de enero: “Yo he hecho todo correctamente. Mi equipo ha hecho todo correctamente.

Hice todo correcto por la ley y nuestro comportamiento ha sido de manera ética”. Antes de sus viajes, de Blasio tuvo que testificar por cerca de cinco horas ante el fiscal Preet Bharara, por los favores que habrían recibido del municipio quienes aportaron a la organización non profit llamada ‘Campaign for One New York’, que servía directamente al alcalde.

Dicha organización ‘non profit’ aceptaba contribuciones ilimitadas por su mismo estatus que la facultaba. Desde allí, los fiscales creen, se captaba fondos de donantes solventes para evitar las restricciones de financiamiento que tienen las campañas.

Se estima que bajo este esquema de Blasio consiguió $3 millones de un total de $4.3 millones que fueron canalizados a través de ‘Campaign for One New York’. Si de Blasio logra salir airoso de las pesquisas federales, es casi seguro que ningún rival que le salga al frente lo pueda derrotar en noviembre del próximo año.

Pero si no sale airoso, podría haber acabado su carrera política.

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