
Decenas de personas se manifestaron en la ciudad de Nueva York para demandar que la gobernadora Kathy Hochul aumente 3 mil millones de dólares para el Fondo de Trabajadores Excluidos, luego de que hace más de un mes el histórico proyecto de ayuda económica se quedara sin fondos y miles de familias sin poder obtener recursos.
La marcha inició desde Bryant Park donde se reunieron los activistas, luego marcharon hasta la oficina de la gobernadora en Manhattan encabezado por el bus de la justicia y algunos legisladores estatales, entre ellas, la senadora Jessica Ramos y la asambleísta Marcela Mitaynes, patrocinadoras del proyecto de ley.
Una coalición de organizaciones defensoras de los trabajadores inmigrantes están pidiendo al estado que agregue miles de millones al fondo, con la finalidad de satisfacer una demanda no satisfecha por la cantidad de personas que inesperadamente intentaron acceder al fondo pero no lograron.
Algunos de ellos porque se encontraron con muchas trabas por parte del Departamento del Trabajo estatal al momento de presentar su solicitud y otros porque no lograron reunir los requisitos estipulados en la ley, lo que desencadenó en una serie de críticas.
Los desafíos para que las personas pudieran acceder al fondo fueron numerosos, tanto para las personas, como las organizaciones comunitarias, tuvieron que lidiar con lograr obtener la documentación requerida y los estafadores.
“Como inmigrante conozco la realidad de las familias y de las personas que vienen acá en busca de una vida mejor, aportamos a la economía de este país, y por eso las autoridades deben respondernos como ciudadanos”, dijo la asambleísta de origen peruano Marcela Mitaynes.
El fondo aprobado a principios del año después de que varios activistas pasaron 23 días en huelga de hambre, había sido destinado a brindar una ayuda a trabajadores esenciales que fueron excluidos de todo tipo de alivio o ayuda económica a nivel local, estatal o federal.
El 7 de abril de 2021 fue un día histórico para la comunidad inmigrante, cuando los legisladores estatales aprobaron un fondo de $2.1 mil millones para trabajadores indocumentados, un hito sin precedentes que marcó el cambio progresivo de Nueva York para la comunidad inmigrante.
Aunque por parte de la oficina de la gobernadora no ha habido una respuesta en considerar aumentar los fondos, es posible que si se efectúe, por la alta demanda, la mayoría demócrata en ambas Cámaras legislativas del estado y la diferentes necesidades que atraviesan los neoyorquinos provocadas por la pandemia del COVID.19, en una ciudad que apenas se recupera económicamente.
“Seguimos siendo imprescindibles y a la misma vez excluidos”, dijo el Pastor Juan Carlos Ruiz, quien inauguró Las Posadas una tradición latinoamericana que será muy diferente para estas familias ya que algunas de ellas se quedaron sin empleo, y por ende, sin ingresos económicos, ni financieros.
“Durante esta pandemia fuimos excluidos de todo a pesar de llamarnos trabajadores esenciales. Después de años de lucha ganamos un fondo pero no es suficiente, necesitamos que se extienda ese fondo porque muchos de nosotros no pudieron acceder”, demandó Juliana del Centro de trabajadores de lavandería de la ciudad de Nueva York.
Los activistas que se concentraron en el centro de Manhattan ofrecieron una posada, que representa una oferta navideña para pedirle a la gobernadora Hochul que se recuerde de los trabajadores excluidos.
Según la senadora Jessica Ramos, “el 99% de los beneficiarios del fondo pagan impuestos durante al menos 3 años”, argumentado que estos trabajadores incentivan la economía de la ciudad y el estado de Nueva York.
“En 2022 regresaremos por 3 mil millones más”, para los trabajadores excluidos aseguró la representante de Queens.



























