Por Ana Athanassopoulos Zamorano

A Emilio, nacido en la República Dominicana, le robaron la inocencia y la sonrisa cuando sólo tenía 7 años al diagnosticarle un tumor cerebral, y es que el cáncer es una enfermedad que no entiende ni de edad, ni sexo. Y la lucha para combatirla se ha convertido en un desafío global.
Este padecimiento en los más pequeños suele ser más peligroso puesto que el desarrollo de las células es más rápido. Esto no quiere decir que sea mortal ya que los avances de la ciencia permiten que cada año más y más menores lo superen.
Para devolver la sonrisa a estos niños nació St. Jude Children´s Research Hospital, fundado por el artista fallecido Danny Thomas. Esta clínica centra su atención en buscar curas para los niños con esta afección y otras catastróficas, investigando y desarrollando tratamientos. “Tras el diagnóstico, el médico le refirió a St. Jude, aquí le facilitaron el tratamiento. Una gran alegría ya que el coste del mismo es muy elevado y no nos lo podíamos permitir. Además, las instalaciones del mismo son estupendas, mejor que una casa”, explica Epiphania madre de Emilio.
En 1962, cuando se fundó el hospital en Memphis, el porcentaje de supervivencia para la leucemia era de un 4 por ciento y ahora se sitúa en el 94 por ciento. Y no sólo eso, si no que además ha conseguido que la tasa de superación en el tumor cerebral se sitúe en un 85 por ciento y de riñón un 90 por ciento.
Este centro, que se nutre de aportaciones o donaciones públicas, ha tratado y acojido a niños de 50 estados de EEUU, Puerto Rico y otros países del mundo. Así lo promovieron la semana pasada como anfitriones en el programa de radio Promesa y Esperanza en La Mega 1310 AM, en el que explicaron que por sólo 75 céntimos al día puedes devolver la sonrisa a un niño.
Teniendo que madurar a una edad temprana por circunstancias de la vida, Emilio, amante de la música y buen guitarrista, es buen embajador de su canción favorita, “No me doy por vencido de Luis Fonsi”, ya que según nos ha explicado St. Jude le ha devuelto la sonrisa y las ganas de vivir, así se lo agradece en una canción compuesta por el mismo ambientada, en la bamba en la que se pueden escuchar las frases de “ Cuando yo vine aquí pena me dio, llegué sin esperanza y St. Jude me la dio, por eso tengo vida y mucha salud”.



























