ENTREVISTA EXCLUSIVA

El músico puertorriqueño Miguel Zenón ha encontrado formas siempre de sorprender a su público, fusionando el jazz tradicional con diversas influencias musicales y consolidándose como uno de los saxofonistas y compositores más innovadores de su generación.
A lo largo de su extensa trayectoria, Zenón se ha presentado alrededor del mundo y con figuras clave como Charlie Haden, The SFJAZZ Collective, Fred Hersch, Kenny Werner, David Sánchez, Danilo Pérez, Kurt Elling y Bobby Hutcherson.
Mientras ha liderado dieciocho producciones aclamadas, incluyendo el álbum ganador del GRAMMY “El Arte del Bolero Vol. 2”, también ha recibido comisiones para instituciones como el New York State Council on the Arts, Chamber Music America, la Fundación John Simon Guggenheim, entre otros.
Recientemente, Zenón celebró veinte años junto a su cuarteto, el Miguel Zenón Quartet, con su disco nominado al GRAMMY, “Vanguardia Subterránea”, grabado en vivo en el icónico Village Vanguard de Nueva York. La producción cuenta con la participación de sus colaboradores: Luis Perdomo en el piano, Hans Glawischnig en el contrabajo y Henry Cole en la batería.
Además de su presencia constante en los GRAMMY, Zenón ha sido reconocido por la Jazz Journalists Association y el JazzTimes Critics Poll, y ha sido distinguido como un MacArthur Fellow, Guggenheim Fellow y Doris Duke Artist.
Como profesor asociado en MIT, también valora profundamente la educación, con iniciativas como Caravana Cultural y un programa en desarrollo para enseñar jazz e improvisación en escuelas públicas de Puerto Rico.
Ahora, Zenón se está preparando para regresar a los escenarios junto a su cuarteto con una residencia en el SMOKE Jazz Club de Nueva York del 25 de febrero al 1 de marzo.
En una entrevista exclusiva con Impacto Latino compartió más detalles sobre su evolución artística y sus proyectos actuales.
¿Qué fue lo que te inspiró a dedicarte a la música?
-Yo me crié en Puerto Rico, en San Juan, y allí tuve la oportunidad de cursar en una escuela especializada en música. Allí fue que tuve mi primer encuentro formal con la música.
Aunque sí disfrutaba mucho hacer música, no lo consideraba como algo que fuera a ser una carrera, por lo menos al principio. Eso empezó a cambiar eventualmente, cuando empecé a trabajar ya un poco más profesionalmente cuando tenía quince años, tocando música popular. Descubrir el jazz fue lo que me planteó la idea de que la música podía ser una carrera.
¿Cuáles consideras que han sido los puntos más importantes en tu trayectoria?
-Un momento bastante clave fue cuando tuve que decidir realmente si quería dedicarme a una carrera de jazz. Cuando yo terminé la escuela superior, a mí también me interesaban mucho las ciencias naturales, y estaba encaminado a hacer una carrera en ingeniería. En mi familia, no hay músicos.
La vida del artista también era algo menos predecible. Pero, eventualmente, me fui a estudiar a Boston, a Berklee College of Music. Fue mi primera oportunidad de estudiar jazz formalmente.
Allí conocí muchos amigos, muchos de mis mentores. Me mudé a Nueva York para hacer escuela graduada, y pude acercarme a muchos de los músicos que yo admiraba.
¿Cuál crees que ha sido la clave para mantener una química creativa tan duradera con tu cuarteto?
-Yo tuve suerte de que al principio, ya éramos amigos. Disfrutábamos creando música, pasando tiempo juntos. También tuve suerte de encontrar músicos que presentaban una plataforma perfecta para el tipo de música que yo quería crear. Entonces, era una conexión bastante natural, desde el punto de vista creativo de yo crear la música y ellos ponerla en acción.
Con el tiempo, yo aprendí cuál es la especialidad o los puntos fuertes de estos músicos, y podía aprovechar esto cuando escribía la música.
¿Cuál fue la inspiración detrás de “Vanguardia Subterránea”?
-Venimos ya hace tiempo tocando en este club legendario de jazz. Nosotros hemos hecho muchos discos, muchas producciones juntos en el estudio, pero nunca habíamos hecho una grabación en vivo. La música en vivo es bien diferente. La energía se nutre del público, de cosas que son intangibles. Entonces, tuvimos la idea de aprovechar esta oportunidad para capturar la energía del grupo en vivo, especialmente en este lugar tan legendario en la ciudad de Nueva York.
¿Qué esperas que el público se lleve de tu concierto en SMOKE Jazz Club?
-El tipo de música que yo hago está inspirada por mi experiencia como músico latinoamericano, puertorriqueño, haciendo jazz. Para mí, es importante que el tipo de música que yo hago, aunque tenga como base central el jazz, utilice todas estas influencias que vienen de Puerto Rico, de Latinoamericano, para desplegar una personalidad propia. Quiero que la audiencia pueda captar todos estos elementos.
¿Qué te inspiró a crear esta nueva iniciativa educativa en Puerto Rico?
-Ya llevo bastante tiempo organizando proyectos que trabajen con la educación musical, con el acceso a la música y a la cultura. Nunca tuve la oportunidad de estudiar improvisación formalmente en Puerto Rico porque no había acceso. Ahora, todavía esas plataformas son bien difíciles de encontrar, y yo tuve esta idea de organizar este proyecto y llevarlo a la escuela donde yo estudié, para después ver si el proyecto se puede expandir a otras escuelas.
Estamos bien entusiasmados, porque Puerto Rico es una cuna de grandes músicos. Para mí, es bien importante que estos músicos, especialmente desde una edad temprana, tengan la oportunidad de estar expuestos a la mayor cantidad de información posible.
¿Qué consejos darías a músicos emergentes?
-La vida del artista es sacrificada. Si realmente es algo que te apasiona, saca el tiempo para dedicarle esfuerzo, para poder llegar a un nivel de excelencia. Sobre todo, que nunca olvides ese amor inicial por el arte, y siempre busca ese sentimiento a la hora que vayan a crear.






























