Cuando la pandemia llegó a la ciudad de Nueva York miles de negocios cerraron operaciones. Sin embargo, los propietarios de restaurantes tuvieron que ingeniárselas para seguir obteniendo ganancias y no cerrar sus puertas.
Para ayudar a aliviar la crisis económica provocada por el COVID-19, las autoridades de la ciudad crearon un programa innovador que permitía a los restaurantes servir en las aceras y estacionamientos para seguir operando.
El programa de ampliación de comidas al aire libre había sido descrito como un “salvavidas” para los titulares de estos negocios que lucharon por sobrevivir durante los días más oscuros de la pandemia.
Pero, esto que una vez fue un “salvavidas” hoy se ha convertido en un debate y ha generado polémica entre los neoyorquinos. Algunas personas no están de acuerdo que se continúe brindando este servicio.
Un grupo de personas de los condados de Manhattan, Brooklyn, Queens y el Bronx, presentaron una demanda ante el Tribunal Supremo de Manhattan para que se elimine este programa. Quejándose mayormente del exceso de ruido, proliferación de ratas, pocos parqueos, dificultad con el tráfico, acumulación de basura y suciedad, debido a las estructuras que ocupan calles en la Gran Manzana.
Para Cristian Castillo, propietario del restaurante Ruta Oaxaca, ubicado en Astoria, Queens, la demanda “es algo ilógico porque cuando se comenzó la operación de las casitas afuera de los restaurantes nos ayudó a todos porque fue una opción más que nuestros clientes pudieron elegir”, expresó.
Según Castillo, el problema de la basura y las ratas no es de ahora, sino algo que la ciudad ha venido arrastrando desde hace muchos años. El propietario del restaurante mexicano argumenta que “las casitas de los restaurantes” no provocaron esta sobreproducción de basura y ratas.
Ciudadanos que residen contiguo a los negocios de comidas que han optado por prestar servicio en las aceras debido al coronavirus, aseguran estar cansados del desorden, los pleitos y la basura que esta modalidad deja.
Sin embargo, los propietarios de negocios quieren que la opción se mantenga para recuperarse por completo de los estragos de la pandemia.
De llegar a eliminar este programa, Cristian Castillo dijo a Impacto Latino que les afectaría, porque hacer uso de este servicio es una buena opción para los clientes que prefieren estar afuera.
Algo que también afectaría a los empleados porque cuando se inició este programa contrataron nuevo personal debido a que se agregaron más mesas de servicio.
“Cuando se puso este programa y se eliminaron algunas restricciones de la pandemia, nosotros contratamos más empleados porque teníamos otra sección más para poder servir a nuestros clientes”, detalló Castillo.
El programa se puso en marcha en mayo del 2020, en un momento en que los interiores de los restaurantes seguían estando prohibidos, por eso los habitantes preocupados por el virus que no podían entrar en los lugares públicos cerrados se volcaron a las calles y las aceras.
Antes de la pandemia, 1.200 establecimientos tenían permisos para instalar mesas y sillas en las aceras. Pero bajo el programa de restaurantes abiertos de emergencia de la era de la pandemia, más de 12,000 restaurantes y bares obtuvieron permiso para extender el servicio a las calles.
Los funcionarios de la ciudad de Nueva York y los restauradores dicen que el programa de cenas al aire libre ayudó a atraer a los comensales a las mesas de los restaurantes y ayudaron a salvar los empleos de más de 100,000 trabajadores.
Y justo cuando trabaja en un plan para exponer que la iniciativa “Open Restaurants” sea permanente o se prolongue por un período más, se encontraron con algo completamente diferente, que entorpece la continuidad de la iniciativa, lo que les daría un golpe bajo a las finanzas de propietarios y empleados de estos negocios, muchos de ellos hispanos.
“(El plan) genera aumento y exceso de ruido, congestión del tráfico, basura y poblaciones de roedores descontroladas, el bloqueo de aceras y calles, lo que hace que los demandantes y otras personas no puedan navegar con seguridad por las calles y aceras de la ciudad, y una disminución de estacionamiento del que dependen algunos”, asegura una parte de la demanda.
Cristian Castillo destacó que este programa ha ayudado un poco porque es una “nueva experiencia añadida que los restaurantes no teníamos”.
Envió un mensaje a las autoridades diciendo que, al analizar la demanda “deberían pensar en los pequeños negocios y sus empleados porque son el sostén de muchas familias”.
El restaurante Ruta Oaxaca a pesar de haber iniciado sus operaciones en 2021, ya lograron inaugurar otro segundo. Esperan continuar abriendo otros restaurantes, pero si la ciudad de Nueva York toma decisiones que les afectan, “pues nos limitan”, dijo su propietario.
Según uno de los demandantes, "el programa de restaurantes abiertos ha transformado lo que solía ser una agradable manzana de la ciudad con un saludable equilibrio de uso comercial y residencial en un paisaje callejero alimentado por la venta de alcohol y marcado por las infracciones sanitarias y de ruido", escribió, Douglas Armer, una de las personas que realizó la presentación judicial ante el el Tribunal Supremo de Manhattan.
El año pasado otro grupo de personas también había presentado una demanda a la ciudad oponiéndose que el programa de comidas al aire libre sea permanente.




























