Cuando Donald Trump se quitó la mascarilla a su llegada a la Casa Blanca nos envió un mensaje

Donald Trump
Donald Trump contagiado de COVID-19 al llegar a la Casa Blanca se quitó irresponsablemente la mascarilla y exponiendo a todas las personas a su alrededor.

A lo largo de la historia, las elecciones en Estados Unidos son seguidas y analizadas con mucho interés y detalle por la opinión pública mundial y los expertos en materia política, comunicación, estrategia, etc.

Siempre han sido un espectáculo mediático a nivel mundial, sobre todo, en esta época de Donald Trump, que ha convertido a la política estadounidense en un completo espectáculo televisivo que ha sabido manejar muy bien, porque sus palabras o acciones marcan la agenda de cada día.

Entonces, no es exagerado afirmar, el que Trump haya dado positivo al COVID-19 resulte ser uno más de sus reality show, convirtiendo nuevamente a su campaña en un total espectáculo.

Los electores en Estados Unidos, especialmente los de la comunidad latina emiten su voto de acuerdo con sus intereses, sus ideales y sus pasiones.

Cuando los electores estén frente a las urnas, será de vital importancia recordar cada uno de los programas de gobierno de ambos candidatos, así como también, sus actitudes, sus palabras y sus acciones corporales.

El lunes 5 de octubre de 2020 fuimos testigos del irresponsable acto del presidente Donald Trump al quitarse la mascarilla, exponiendo aún más a todas las personas que se encontraban a su alrededor sobre un posible contagio.

El presidente de los Estados Unidos dijo a través de su cuenta de Twitter “No le tengas miedo al Covid. No dejes que domine tu vida”.

Es irónico pensar que el presidente haya dicho esas palabras, cuando en su administración han fallecido más de 210.000 personas a causa del COVID-19, en su mayoría latinas y afroamericanas.

Nuevamente Donald Trump ha minimizado la pandemia y realmente más que aliento a los estadounidenses, despierta indignación.

Una familia latina e inmigrante es imposible que no le vaya a tener miedo al virus, cuando diferentes encuestas han demostrado que dentro de la comunidad latina conocen de algún familiar o amigo que haya sido contagiado o fallecido.

Solo en la ciudad de Nueva York entre marzo y julio de este año, 4200 niños perdieron a uno de sus padres a causa del COVID-19, según un informe publicado por United Hospital Fund.

Empujando a 325.000 niños hacia la pobreza o cerca de ella y, una recesión económica relacionada, debido a que los padres eran el pilar económico del hogar.

Destacando, además, las disparidades raciales y étnicas, ya que, los mayores índices de mortalidad se concentraron en El Bronx, Brooklyn y Queens, quienes poseen las comunidades con mayor población latina e inmigrante.

Cuando Donald Trump, llegó a la Casa Blanca luego de estar hospitalizado tres días por haber sido contagiado del virus nos envió un mensaje muy claro.

No tiene interés en proteger a sus ciudadanos como líder político de la nación más importante del mundo. Su mayor interés se centra en su campaña electoral y su debilitada imagen personal de “hombre fuerte” y "exitoso".

El mismo, en su cuenta de Twitter lo declaró expresando que “vendría más fuerte en su campaña”. Quedando menos de 30 días para recuperar terreno debido a que su rival Joe Biden, todas las encuestas lo posicionan como ganador, inclusive en los estados con mayor afinidad republicana.

Ahora bien, Donald Trump está haciendo todo lo posible por ganar electores enfocándose en un único tema, “la economía”, su “supuesto pilar fundamental de la política nacional”.

Pero las disparidades económicas y de atención entre una persona común y Donald Trump son evidentes. Mientras Donald Trump, viaja en helicóptero para ser atendido en un hospital de alta calidad, un obrero de la construcción de la ciudad de New York tiene que hacerlo, ya sea en bus o bien, en taxi particular.

La atención que recibió el presidente no sería la misma que recibiría una persona común, esa misma atención y esos mismos privilegios y medicamentos que recibió Trump, a una maestra de educación primaria le costarían más de $ 50.000 dentro del sistema de salud pública, generando una considerable deuda.

Si bien es cierto, la atención médica hacia el presidente de los Estados Unidos debe ser de vital importancia (eso no se discute), es peyorativo por parte del mandatario Trump que les diga a sus ciudadanos que no hay que temerle al virus.

Mientras que Trump continúa haciendo de su vida y su campaña un espectáculo mediático, los maestros de la ciudad de Nueva York viven en constantes preocupaciones y riesgos de contagio por el regreso a clases.

Luisa Mena, una maestra de educación primaria de Harlem, que viaja desde Queens en bus, tiene que obligatoriamente realizarse pruebas de COVID-19 que, por lo general, no son entregadas de inmediato.

Si decidiera ingerir Remdesivir, uno de los medicamentos usados por el presidente creado por la farmacéutica Gilead, en Estados Unidos, las aseguradoras deberán pagar $ 3.120 por un tratamiento de 5 días por paciente.

 

Trump recibió pagos sospechosos de un hotel en campaña de 2016, según NYT

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