Clinton y Trump, listos para enfrentarse en el primer debate presidencial

Por Armando Bermúdez

IMPACTO

 

A cuatro días del primer debate presidencial del 26 de setiembre, la salud de Clinton es un factor que la campaña de Trump quiere usar y está empleando para tratar de deteriorar la imagen de su rival.

El magnate ya dejó atrás en sus ataques lo de Benghazi, los emails empleados por Hillary en el departamento de Estado. Solo le queda el tema de la salud de Hillary, y el de terrorismo -donde él se supone es un “duro”-, pero con desafortunada intervención en esto último porque se ha perfilado como desesperado para afrontar este fenómeno y hacer análisis -sin pruebas- adelantándose a los hechos.

En este marco, la participación latina en las elecciones, si nuestra comunidad sale a votar masivamente -como se espera- podría determinar el rumbo de la elección presidencial. Este 2016 se estima en 27 millones los votantes latinos aptos para depositar su sufragio en las urnas.

Hay que tener presente que en la elección de 2012 la diferencia entre Obama y Mitt Romney fue menos de cuatro millones de votos, por lo que la participación latina sería decisiva.

DONALD TRUMP: Ya dejó atrás en sus ataques lo de Benghazi, los emails empleados por Hillary en el departamento de Estado. Solo le queda el tema de la salud de Hillary.
DONALD TRUMP: Ya dejó atrás en sus ataques lo de Benghazi, los emails empleados por Hillary en el departamento de Estado. Solo le queda el tema de la salud de Hillary.

 

A menos de 45 días de la elección presidencial del ocho de noviembre, Hillary Clinton mantiene una ventaja sustancial sobre Donald Trump en estados que le pueden dar los 270 votos electorales necesarios para su triunfo.

Hillary Clinton, por su lado, ha descalificado a Trump como “demagogo” y “prejuicioso” en su combate al terrorismo, además que ha enfilado contra las malas prácticas de su fundación para beneficiar sus negocios y a el mismo, como comprar un retrato suyo empleando fondos de la institución “non-profit”.

El casi virtual triunfo de la ex secretaria de Estado si las elecciones se realizaran hoy no sería tan abrumador como el que protagonizó Barack Obama sobre Mitt Romney , de 332 votos electorales contra 206, pero sí suficientes para ganar los votos electorales que le darían la presidencia de Estados Unidos.

Aún está por verse cuan gravitante es el factor salud de Clinton para las esperanzas que Trump se alce con la victoria. Trump estaría adelante en Iowa, según la encuesta de Monmouth University, y despejaría el empate de semanas atrás

Varias encuestas citan que Trump estaría adelante en Ohio, aunque la historia indica que el quien gana dicho estado siempre lo ha hecho raspando.

Maine podría estar a favor de Trump, por su histórico voto conservador y mayoría blanca sin grado universitario.

Los estados demócratas considerados “sólidos” son California, Connecticut, Delaware, Distrito de Columbia, Hawaii, Illinois,Maine, Massachusetts, Maryland, Minnesota, New Jersey, New Mexico, New York, Oregon, Rhode Island, Vermont, Washington State.

Apoyan Demócrata Colorado, Michigan, New Hampshire, Pensilvania, Virginia y Wisconsin.

En disputa se considera Florida, Iowa, Maine (segundo distrito), Nevada, Carolina del Norte, Ohio. Obama, en la elección anterior, ganó Florida y Ohio pero perdió en Carolina del Norte.

Apoyan Republicano: Arizona, Georgia, Missouri, Nebraska (segundo distrito) y Utah.

Sólidamente republicano: Alabama, Alaska, Arkansas, Idaho, Indiana, Kansas, Kentucky, Louisiana, Mississippi, Montana, Nebraska, North Dakota, Oklahoma. Carolina del Sur, Dakota del Sur, Tennessee, West Virginia y Wyoming.

No obstante, la última encuesta de Monmouth University indica que Trump aventaja a Clinton por cinco puntos en Florida, aunque su encuesta de agosto la puso a ella con nueve puntos adelante. Asimismo, en la encuesta del martes -al cierre de esta edición- de Elon University Trump aventaja a Clinton por 44 a 43, con un margen de error de 3.86, que es un empate técnico y cualquiera de los dos realmente podría estar adelante.

HILLARY CLINTON: Tiene en sus manos cuestionar el grave prejuicio racista de Trump que por cinco años estuvo repitiendo que el presidente Obama no era estadounidense.
HILLARY CLINTON: Tiene en sus manos cuestionar el grave prejuicio racista de Trump que por cinco años estuvo repitiendo que el presidente Obama no era estadounidense.

 

Hillary Clinton podría voltearle completamente la tortilla a Donald Trump en los estados que tradicionalmente son republicanos, si en los próximos 45 días, en su discurso explica mejor su opción de medicaid para todos (propuesta de Bernie Sanders en las primarias, que ella respalda ahora) que se pagaría de acuerdo a los ingresos del solicitante, y gratis para quien no lo puede hacer.

Trump es un frontal crítico del “Obamacare”, pero carece de un programa de salud como contraparte, ya que lo único que propende es la afiliación libre, es decir abolir el “Obamacare” y dejar como antes -sin cobertura- a los que no lo quieran. Su propuesta, en este aspecto, es un clamoroso retroceso social ya que, bien o mal, el “Obamacare” ha reducido el número de personas sin seguro médico en el país.

En Inmigración, Trump enfatiza una campaña adversa a la inmigración y es de manera frontal enemigo de los mexicanos y los musulmanes, según sus cálculos para obtener el redito de “más trabajos para los estadounidenses” y “más seguridad”.

Sin embargo, Clinton promueve lo contrario: el espíritu de Estados Unidos, un país de inmigrantes. Por esta razón ha prometido que antes de sus 100 días hará una reforma inmigratoria plena con camino a la ciudadanía para los 11 millones de indocumentados que hoy viven en las sombras en Estados Unidos.

Asimismo, tratará con dignidad a los inmigrantes de origen árabe o islámico (muchos son cristianos) que solo quieren vivir en paz y libertad y que, igualmente, son mayoritariamente tan patriotas como cualquier otro estadounidense inmigrante de cualquier otra latitud.

La candidata demócrata quiere resarcir lo no cumplido por Barack Obama, así como también le dará plenos derechos a los “dreamers” o soñadores que llegaron niños a los Estados Unidos y, que hoy se encuentran entre la espada y la pared por reclamos de grupos conservadores que usan la religión y el nacionalismo con afanes prejuiciosos.

Hillary tiene en sus manos más armas políticas para cuestionar el grave prejuicio racista de Trump que por cinco años estuvo repitiendo que el presidente Obama no era estadounidense. Asimismo, encararle su falta de independencia con respecto a Rusia y a su líder Vladimir Putin a quien no se ha cansado de lisonjear y pedirle que “jaquee” más a su rival.

La demócrata es consciente que su flanco débil es el votante joven, los llamados “milenios”, que masivamente votaron por Barack Obama en porcentaje de 60 por ciento en la elección que ganó a Romney. Ella apenas ha logrado el 30 por ciento de su apoyo, aunque últimas encuestas la sitúan con respaldo entre 40-50 por ciento. Trump esta por debajo, y no es su voto más importante: sino el blanco pobre.

Mientras Hillary ha desatado una intensa campaña en centros universitarios para ganarse el voto joven con apoyo de Bernie Sanders, Trump ha empezado a redoblar la propaganda en las zonas rurales donde los blancos empobrecidos son su principal soporte.

Aun no se sabe el impacto que tendrán los “Republicanos por Hillary” en la elección presidencial, así como el respaldo de una treintena de líderes republicanos, como el que hizo al cierre de esta edición George Bush padre.

Obama le ganó a Romney 332 a 206 votos, 51 por ciento a 48 por ciento, o 62,615,406 a 59,142,004. Pero la votación popular solo cuenta como referencia, porque el triunfo se consigue con los votos electorales.

Lo que es inexplicable es que en los debates presidenciales no haya ningún periodista-moderador latino, una falla inexcusable cuando los miembros de nuestra comunidad son casi el 20 por ciento de la población total del país, y lo serán aún más pronto.

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