
El número de personas sospechosas de haberse infectado del coronavirus COVID-19 en Puerto Rico ha pasado de dos a cuatro, informó este lunes el secretario de Salud, Rafael Rodríguez, en un comunicado.
El responsable sanitario indicó que este día se ha ordenado realizar la prueba a un ciudadano estadounidense que se encontraba a bordo de un crucero en altamar, y a un hombre enfermo de cáncer, residente en Puerto Rico.
Ayer se le practicó a un matrimonio que llegó en el crucero "Costa Luminosa" a San Juan.
La prueba se realiza en la isla pero el análisis de la misma debe ser enviada a Estados Unidos, ya que no se dispone en la isla del equipo para ello. Los resultados tardan entre 24 y 48 horas.
Se espera que a mediados de esta semana estén ya disponibles los equipos en la isla, anunciaron ayer las autoridades.
El ciudadano estadounidense está en el Mayagüez Medical Center, a donde llegó en un helicóptero de la Guardia Costera de la isla desde un crucero.
Ayer una mujer italiana de 68 años y su marido, que llegaron a bordo del "Costa Luminosa" a San Juan, fueron aislados en un hospital de la ciudad y sometidos a la prueba. Hace algo más de una semana Jamaica no permitió bajar a los pasajeros de esa embarcación.
El barco había salido de Fort Lauderdale el pasado 24 de febrero y ayer zarpó de la capital puertorriqueña.
"Queremos mantener a la ciudadanía debidamente informada sobre todo lo relacionado a este nuevo virus. Por eso, estamos dando a conocer un nueva guía e informar sobre estos nuevos casos a los cuales se les realizarán las pruebas de COVID-19. Con estos dos, hasta ahora, se han autorizado cuatro pruebas", subrayó el secretario de Salud.
NUEVA GUÍA
Además informó que hay nueva guía de evaluación y reporte de personas bajo investigación por sospecha de contagio de COVID-19, establecida por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades que Puerto Rico adoptará y por los que se permite realizar la prueba aun cuando la persona no haya viajado.
La nueva guía ya fue enviada a todos los médicos a través del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico y la Asociación de Hospitales.
Destacó también que la nueva guía establece que cuando llega un paciente a la sala de emergencia, el médico evaluará si la persona tiene fiebre, tos seca y dificultad respiratoria. Luego, conforme a su criterio, determinará la realización de al menos una prueba, que podría ser de influenza o cualquier otra enfermedad respiratoria transmisible.
En el caso de que los resultados de dichas pruebas sean negativos y el paciente muestre un cuadro de enfermedad respiratoria que requiera hospitalización, se pondrá en contacto con el epidemiólogo regional para que se le realice al paciente la prueba de COVID-19. EFE News
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