
Nogales.- Un grupo de obispos procedentes de todo el país celebraron hoy una misa en la frontera con México para enviar un mensaje de esperanza y recordar a los miles de indocumentados fallecidos en su intento de cruzar a Estados Unidos.
"Estamos aquí en el desierto de Arizona para llorar y lamentar a los muchísimos inmigrantes que han arriesgado y perdido sus vidas. Todos los años encuentran alrededor de 400 cuerpos de hombres y mujeres que mueren", manifestó el Cardenal Sean O'Malley de Boston durante el servicio religioso celebrado en la ciudad de Nogales, Arizona.
Malley aseguró durante la intervención en el acto presenciado por docenas de personas en ambos lados de la frontera, que el trabajo de los inmigrantes es lo que "sostiene" la economía de los Estados Unidos aunque algunas personas no lo quieran reconocer.
También detalló que tan solo el ano pasado 25.000 niños, principalmente de origen centroamericano, han sido sorprendidos viajando solos a través de la frontera.
El grupo está integrado por 10 religiosos que forman parte del Comité sobre Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB).
Tal como lo hicieron este lunes en el lado mexicano, durante las primeras horas de la mañana, los obispos recorrieron un sector del desierto de Arizona para "seguir" los mismos pasos que recorren los inmigrantes en su cruce hacia los Estados Unidos. También se reunieron con representantes de la Patrulla Fronteriza.
El Obispo Auxiliar de Seattle y presidente del de USCCB, Eusebio Elizondo, dijo que el objetivo principal de este viaje fue el resaltar el sufrimiento humano causado por un sistema migratorio fallido y recordar a las personas que mueren en la frontera, un aspecto migratorio que a veces es desapercibido durante el debate nacional de inmigración.
Se estima que desde 1998, cerca de 6.000 inmigrantes indocumentados perdieron la vida en la frontera entre México y los Estados Unidos.
Los obispos oraron también por los inmigrantes indocumentados que murieron a manos de agentes de la Patrulla Fronteriza.
Elizondo índico que para ellos era importante venir a la frontera de Arizona ya que históricamente es un lugar geográfico donde han muerto miles de personas y muchos de ellos nunca llegan a ser identificados, por lo que sus familias nunca saben lo que pasó con ellos.
"Por desgracia esto se complica con los riesgos que enfrentan como son no solo el clima del desierto, sino también el narcotráfico y organizaciones criminales que operan en esta región", detalló.
En su opinión, Arizona también tiene un significado debido a la política antiinmigrante que se vive en ella.
"El debate sobre una reforma migratoria enfrenta un momento muy difícil y muy controversial, nosotros como cristianos queremos ser solidarios con nuestros hermanos y hermanas que sufren", afirmó el obispo.
Durante la reunión del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama y el Papa Francisco el pasado 27 de marzo, las deportaciones fueron uno de los temas que se tocaron.
"Las deportaciones es un problema que afecta a nuestras comunidades a lo largo del país, unas más que otras", aseguró Elizondo.
Enfatizó que el grupo de obispos pretende "despertar" conciencia sobre un problema ya existente, no solo de los inmigrantes que han muerto en la frontera, sino de los millones que viven en la clandestinidad en Estados Unidos.
"Muchos de ellos tienen 20 o 30 años viviendo aquí, tienen hijos estadounidenses y sin embargo viven con miedo de ser deportados", aseveró.
Ekl obispo indicó que se debe de buscar la mejor forma de "integrar" a los inmigrantes en la sociedad del país, reconociendo sus contribuciones financieras y económicas.



























