
Mientras que el Barcelona lo hará con: Víctor Valdés, Alvés, Piqué, Mascherano, Jordi Alba, Sergio Busquets, Thiago, Iniesta, Pedro, Messi y Villa.
Madrid/Barcelona.- En muy pocas ocasiones el clásico del fútbol español, un partido que levanta pasiones y detiene el mundo del fútbol, ha sido tan intrascendente como el de Liga que disputarán mañana, sábado, en el Santiago Bernabéu, el Real Madrid y el Barcelona.
El equipo blanco busca la victoria sólo por orgullo y para agravar la herida que le abrió a su gran rival el pasado martes en la Copa del Rey, mientras que el Barcelona, líder indiscutible de la Liga, con 16 puntos de ventaja sobre el conjunto blanco, confía en devolver el golpe y recuperar la moral perdida.
Una sola derrota en los ocho últimos clásicos y un golpe en la mesa asestado en el Camp Nou, apeando al vigente campeón copero de la competición con un contundente triunfo (1-3), son hech0s que muestran el crecimiento del Real Madrid en sus pulsos con el Barça desde la llegada de José Mourinho.
El técnico portugués parece haber tomado la medida al mejor Barcelona de todos los tiempos. Con la Liga virtualmente sentenciada a favor del conjunto catalán, optará por las rotaciones. La mente puesta en una nueva 'final', la que el martes vivirá el Real Madrid en la visita al mítico Old Trafford con el empate a uno de la ida que le obliga en Liga de Campeones a repetir la hazaña del Camp Nou.
Sin embargo, José Mourinho concede descanso a Cristiano Ronaldo, pensando en el partido de vuelta de octavos de final de Liga de Campeones del próximo martes ante el Manchester United, y es suplente en el clásico liguero ante un Barcelona que presenta las novedades de Javier Mascherano, Thiago Alcántara y David Villa.
El Real Madrid presenta un equipo repleto de suplentes, hasta seis de los once titulares. Tan sólo en la portería y la línea defensiva jugarán los titulares con la novedad de la presencia de Sergio Ramos en el lateral derecho desplazado por la entrada en el centro de la zaga del portugués Pepe.
Llegará la oportunidad en el centro del campo para Michael Essien y Kaká, a quien no le sirvió su brillantez en tres partidos consecutivos para tener un minuto en el Camp Nou en Copa. Tampoco lo tuvo Karim Benzema, que será titular en Liga tras publicarse un nuevo incidente con su coche por exceso de velocidad.
En el capítulo de bajas, por el bando madridista Mourinho sufre dos. La del capitán Iker Casillas en la portería, por lesión, y la de Ángel Di María, sancionado por su expulsión en Riazor, donde recibió dos cartulinas amarillas en 14 segundos.
Llega el clásico en un horario poco habitual. El Real Madrid lo quiso jugar el viernes, pero no prosperó la idea. El Barcelona accedió a jugar a primera hora del sábado y el Santiago Bernabéu presentará una gran entrada a las 16.00 horas, con la afición madridista eufórica tras apear al gran enemigo de la final de Copa y con el deseo de insuflar ánimos para el inminente duelo ante el Manchester United.
Al estadio madridista llega un Barcelona con ganas de desquitarse del mal sabor que le dejó el 1-3 del pasado martes en el Camp Nou, donde no acertó a hacerle mal a un Real Madrid que parece haberle tomado la medida. El equipo azulgrana tiene la mente puesta en una Liga que domina con claridad con rumbo fijo hacia el título.
La ventaja de dieciséis puntos es un gran colchón y le permite encarar el duelo de forma muy diferente al del pasado martes, también en parte porque los compromisos europeos del rival posiblemente generarán otra atmósfera.
Lionel Messi, que ayer no se entrenó, no se espera que cause baja en el partido a pesar de la ligera fiebre que padeció, según el club, mientras que Xavi Hernández sufre una rotura en el bíceps femoral del muslo derech0 y se pierde el clásico. De hech0 estará de baja entre diez y quince días.
El partido de mañana representa mucho para el ánimo de los barcelonistas. Primero, para poner freno a una serie de encuentros grandes en los que los azulgranas han tropezado (Milan y Real Madrid). Y, segundo, para ganar confianza ante el encuentro de vuelta de octavos de la Liga de Campeones para dentro de dos semanas contra el AC Milan.
El Bernabéu ha sido para los azulgranas un campo talismán en los últimos años, en los que se ha llevado la victoria en tres encuentros de Liga (2-6, 0-2 y 1-3), mientras que en otro firmó un empate (1-1). Después de tantos años de dominio, existe la idea de que el Real Madrid le ha empezado a tomar la medida al Barça porque los resultados se han ido equilibrando.
Las dudas que ha generado el juego azulgrana podrían provocar que Javier Mascherano regresara al eje defensivo, mientras que en el centro del campo también habrá movimientos, igual que en ataque, donde Pedro Rodríguez podría dejar paso a David Villa.
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