
La valentia con que se alza la voz de Matthew Paul Olmos, autor de "Así van los fantasmas en México", es digna de admiración por la profundidad, lo complejo y difícil de su temática: el asunto de la droga en el hermano país.
Siento que es de alabar la labor analítica de este fenómeno social que afecta anuestra sociedad actual surga de mentes jóvenes y claras y en este caso de un escritor de raices mexicanas nacido en los Estados Unidos y no desafortunadamente del país donde emana este lastimoso problema: México.
Hasta donde llega nuestro conocimiento la única protesta surgida ha sido a través del cine, una de mucha validez cómo el filme Heli y otras algo mediatizadas de sospechosa factura que asumimos se deban al miedo o la precaución.
Creemos recordar que la historia de "Así van los fantasmas en México", está basada en un hecho real de una población rural del norte del país en cuestión, donde nadie quería asumir la jefatura de la policía todo por temor a los carteles y donde una joven mujer asume la responsabilidad con mucha entereza y determinación, para finalmente terminar pidiendo asilo político en Estados Unidos para salvar su vida y seguridad.

En la narrativa de la obra, Olmos recurre a su época y entorno dándonos una historia (cuasi cómica), cómo una visión de juegos de videos con personajes trágicos, simpáticos y aburdos para a la vez poder enfocar el drama que este mal causa a nuestras gentes de hoy en día.
La directora colombiana Estefanía Fadul toma la iniciativa que le ofrece Olmos, brindando el ritmo preciso y la buena disposición requerida por su autor en cada escena, dando así un toque a la trama cómo si estuvieramos disfrutando de una tira cómica con un contenido de “Western”.
"Los buenos por un lado y los malos por el otro", con elementos de teatro bufo; donde Felipe Bonilla en su papel de Morete el traficante, realiza un trabajo de mucha calidad y donde imprime magistralmente lo indicado por la dirección.
Jorge Consejo, en el papel del Güero, vuelca toda su calidad histriónica para proyectar las agallas de su despreciable caracterización.
David Mila en el papel del marido abnegado y tierno, todo lleno de calidad en su trabajo mientras que Bobby Plasencia, parece arrancado de una película terrorífica de estreno de un día de Halloween.

Su jefe de policía muerto, es impactante, efectivo y nos recuerda a una parodia de ese tipo de género cinematográfico.
¿Y qué podríamos decir de María Peymaure en el papel central de Mari?
Simplemente una buena, encomiable y dramática labor teatral.
Un trabajo de primera y de mucha fuerza.
La verdadera heroina de la pieza, quien clama a voces justicia y de un futuro mejor para ella y los suyos en este absurdo y trágico mundo de las drogas y narcotraficantes.
En dar espacio a la Quinta Temporada de Becas de Directores Jóvenes Van Lier, con los auspicios de The New York Community Trust, a estos elencos, directores y escritores es una manera más de otorgar simbolicamente una medalla de éxito a Repertorio Español.


























