¡ABRAN REJAS!

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Fracasa la Guerra Anti Drogas

 

PORTDADA

 

IMPACTO

 

La guerra anti drogas ha generado un grave problema social en las cárceles del país que afrontan un problema de superpoblación.

 

GUERRA ANTI-DROGAS

La guerra anti drogas en Estados Unidos fue oficialmente declarada en junio de 1971, cuando el Presidente Richard Nixon publicó un mensaje al Congreso sobre la Prevención y Control del Abuso de Drogas y declaró a las drogas “enemigo público número uno”. En junio del 2011, una Comisión Mundial sobre Políticas de Drogas presentó un informe sobre la guerra contra las drogas, indicando que "La guerra global contra las drogas ha fracasado, con consecuencias devastadoras para individuos y sociedades alrededor del mundo.”

Entre 1995 al 2003 el porcentaje de delincuentes violentos a nivel federal aumentó 46% y representó casi el 8% del crecimiento total en el período. Los homicidas aumentaron 146%, pasando de 1.068 en el 1995 a 2.632 en el 2003. En general los delincuentes en cada categoría principal aumentó el número de encarcelados, pero los encarcelados por un delito de drogas representaron el mayor porcentaje del crecimiento total (49%), seguido por los delincuentes de orden público (38%).

 

ENCARCELAMIENTOS MASIVOS

Estados Unidos es líder mundial en el número de personas encarceladas en instalaciones correccionales federales y estatales. Actualmente hay más de 2.2 millones de personas en cárceles estadounidenses, aproximadamente una cuarta parte de esas personas han sido condenados por drogas, es decir el 25% de la población mundial encarcelada. Estados Unidos encarcela a más personas por delitos de drogas que cualquier otro país del mundo. Con un estimado de 6.8 millones de estadounidenses que luchan con el abuso de drogas o dependencia, el crecimiento de la población penitenciaria continúa siendo impulsada en gran medida por el encarcelamiento por delitos de drogas.

 

SUPERPOBLACIÓN CARCELARIA

Debido a la sobre población de las cárceles, el gobierno de Estados Unidos han indultado y liberado a 6.000 acusadas por drogas, antes de que terminen sus condenas, muchos de ellos con sentencias de treinta años. De acuerdo a los nuevos estudios y recomendaciones, las nuevas normativas provocarían la liberación de 46.000 encarcelados por drogas, de los cuales un tercio serán extraditados a sus países de origen. El dato oficial más recientemente proporcionado indica que en septiembre del 2014 el 50%, un equivalente de 95.800 personas, fueron sentenciadas a cumplir condenas en prisiones federales por drogas. En 2013, un estimado de 1.7 millones de adultos mayores de 18 años estaban en libertad condicional o bajo supervisión. Alrededor de una cuarta parte (27,4%) eran usuarios de drogas ilícitas, con el 20,4 % por uso de marihuana y el 12,1% de uso de medicamentos psicoterapéuticos.

 

ESTADISTICAS

Muchas de las cifras sobre los delincuentes de drogas no incluyen cárceles locales, sino estatales y federales, sin embargo se estima que solo en el 2009 en estas cárceles locales hubo 767.434 reclusos. Según cifras obtenidos en el 2013 en una encuesta nacional sobre el uso de drogas y la salud, realizada por los servicios de salud mental y abuso de sustancias, solamente a finales del 2013 en Estados Unidos hubo 3’910.647 adultos en libertad condicional. De este grupo los que tienen cargos por drogas corresponde al 25% equivalente a 977.662 personas.

En el 2013  de los reclusos en prisiones federales, casi la mitad (89.669 o el 46,8%) cumplen condenas por drogas y de los 25,367 delincuentes federales de drogas que se sabe que han sido condenados por delitos relacionados con las drogas, 6.134 fueron condenados por uso de marihuana y 4.936 por metanfetamina.

 

ETHNICIDAD CARCELARIA

Según datos de la Oficina de Estadísticas del Departamento de Justicia en septiembre de 2014 sobre el origen étnico de la población en prisiones estatales a nivel nacional, las proporciones equivalentes de condenados por delitos violentos fue del 58% de raza negra, 60%  presos hispanos y 49% presos blancos. El porcentaje de presos blancos condenado por asalto sexual fue 17%, mayor que los presos negro 8% e hispanos 13%. A nivel estatal los convictos por drogas conformaron en el 2012 el 16% (210.200 reclusos) de la población total de la prisión.

De acuerdo con la Oficina Federal de Estadísticas de Justicia, de los aproximadamente 225,242 presos condenados que cumplieron condena por delitos de drogas a nivel estatal en el 2011, 67.271 eran blancos (29,9%), 91.775 negros (40,7%), 47.479 fueron hispanos (21,1%) y 18.717 (8,3%) no especificaron su origen étnico.

Según los informes del FBI, el 83% de los arrestos por drogas son por posesión de drogas ilegales solamente, sin importar el crimen en una jurisdicción en particular, la policía a menudo se dirigen a los mismos barrios para hacer arrestos por drogas, lo que puede aumentar el encarcelamiento desproporcionado de gente de un mismo grupo étnico.

 

DAÑOS COLATERALES

La guerra de Estados Unidos con el narcotráfico ya va para el medio siglo por lo cual se pueden analizar, durante este proceso de su ejecución, una serie de fallas, entre ellas el encarcelamiento de los llamados “peces chicos”. El asimiento en las cárceles, que ya no se dan abasto para albergar a tanto preso por drogas producen condiciones peligrosas, incluso inconstitucionales e inhumanas, que frecuentemente dan lugar a costosas demandas. En el 2006, 40 de los 50 estados estaban en el 90% de la capacidad o más, con 23 de esos estados que operan al 100% de sus posibilidades de alojamiento. Entre estas fallas se ha determinado además que las condenas muy largas por crímenes de drogas se las aplica a pequeños distribuidores, en comparación con los crímenes cometidos por los los hijos de los encarcelados por drogas representan una generación entera de estos niños abandonados o que se han criado dentro de una prisión.

La cantidad de ex prisioneros ha dado lugar a una subclase social, sin educación formal, que crece cada vez más se encuentra desarraigada, no encuentra empleo fácilmente y cae en la desesperación, incrementando la mendicidad y pobreza. En este grupo se incluyen cinco millones de adultos jóvenes entre los dieciséis y veinticuatro años que son a la vez fuera de la escuela y fuera del trabajo, con pocas habilidades.

 

EMPRESAS PRIVADAS

Dentro del sistema carcelario de Estados Unidos la empresa privada tiene no solo una fuerte presencia operacional, además estas empresas que administran las prisiones, tienen mucha influencia política. Este problema es de preocupación para los activistas de Derechos Humanos, ya que de cada 36 encarcelados en Estados Unidos, por lo menos uno es latino.

En la guerra anti drogas estas empresas han sido las más beneficiadas, debido al elevado reclutamiento de “huespedes” que les ha generado grandes ingresos. Entre las grandes compañías carcelarias se encuentra Corrections Corporation of America (CCA), GEO Group y Management & Training Corporation (MTC). Estas empresas privadas son famosas además por as multimillonarias donaciones a congresistas, aseguran sus beneficios gracias a una cuota mínima de ocupación acordada con el gobierno, que les garantiza que, sea cual sea la tasa de criminalidad, en sus celdas habrá un determinado número de reos.

Ante la posibilidad de una reforma del sistema carcelario y el encarcelamiento, estas empresas ya están buscando nuevas formas de beneficiarse, así en el 2011, GEO Group, que controla 66 correccionales, compró la compañía BI Incorporated (BI), que se dedica a producir tobilleras electrónicas que permiten controlar por GPS a los condenados, en vez de encarcelarlos.

 

FRACASA ENCARCELAMIENTO

La eficacia del encarcelamiento contra los crímenes por drogas es seriamente cuestionado. El uso del encarcelamiento para frenar el avance del imperio de las drogas ha demostrado ser ineficaz, un estudio del Justice Policy Institute (JPI) ha comparado los datos estatales sobre las admisiones a tratamientos de drogas, con las tasas de encarcelamiento y ha determinado que este no garantiza que una persona no estará involucrada en la actividad criminal relacionada con drogas cuando salga en libertad e incluso durante su tiempo en cárcel. Estudios demuestran que aumenta la circulación de drogas al interior de las cárceles, adicionalmente se mantienen los niveles de re-encarcelamiento por violaciones de libertad condicional y todo ello provoca el hacinamiento en las prisiones y el incremento de sus costos.

 

DINERO BOTADO

Las cárceles sólo producen $ 0.37 en beneficio de seguridad pública por cada dólar gastado. Un estudio del Instituto de Política Pública en el 2010 encontró que cada dólar gastado en el tratamiento preventivo de uso de drogas en la comunidad equivale a más de $18 en ahorros de costos relacionados con el crimen. Liberar a la gente para su supervisión y tratamientos accesibles, ha resultado ser una forma más efectiva de reducir el consumo de drogas así como de la delincuencia asociada con ellas y la reducción del número de personas en prisión. Los tratamientos preventivos en las comunidades cuestan casi $20.000 solares menos que el encarcelamiento de una persona durante un año. Una vez encarcelados, los traficantes de drogas tienden a ser reemplazados rápidamente por nuevos distribuidores, que usualmente son más jóvenes y más propenso a la violencia que su predecesores.

Un informe reciente del JPI encontró que los condados que gastan más en las fuerzas del orden y el poder judicial, admiten más personas a prisión por delitos de drogas que condados que gastar menos.

 

OTRAS ALTERNATIVAS

El Justice Policy Institute es un centro de estudios con sede en Washington DC dedicado a acabar con la dependencia de las drogas en el encarcelamiento y la promoción efectiva y soluciones justas a los problemas sociales. De acuerdo a un informe de la Dra. Nora D. Volkow, Directora del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas: ”Proporcionar a los delincuentes que abusan de las drogas un tratamiento integral, salva vidas y protege a las comunidades.” Las investigaciones sugieren que el aumento de inversiones en tratamiento de drogas puede tener un beneficio positivo en la seguridad pública. El aumento de las admisiones a tratamiento de drogas se asocian con tasas de encarcelamiento reducidas. En promedio, 100 personas menos a prisión por cada 100.000 en la población de los estados.

 

PROYECTO DE LEY

Congresistas de los dos partidos mayoritarios han presentado un proyecto de ley para reducir la extensión de las condenas por drogas, sobretodo para acabar con las condenas perpetuas impuestas por cierto tipo de delitos. Con el fin de convertir la reforma penal en el sello de la política interior de su segunda administración el presidente Obama, ha emprendido una campaña de presión que le ha hecho defender el movimiento "Black Lives Matter" ("Las vidas negras importan"), surgido tras la muerte de afroamericanos por disparos de policías blancos.

 

CUADRO EN INGLES

 

DATOS

Estados Unidos en el país con más personas encarceladas del mundo, por encima de China.

Para el 2004 el número estimado de personas en los Estados Unidos condenadas a prisión estatal y federal por delitos con marihuana, fue de 1’244.311.

53% de prisioneros negros fueron convictos por crímenes de drogas en el 2014 y el 25% sirven sentencias por ofensas con armas.

Por lo menos el 15% de los prisioneros a nivel estatal fueron convictos por drogas, eso equivale a 186.000 reclusos.

En un informe del 2008, de veinte estados que admiten la mayoría de personas para tratamiento diecinueve tenían tasas de encarcelamiento por debajo de la media nacional.

El número de personas en las prisiones estatales por delitos de drogas ha aumentado 550% en los últimos 20 años.

Las escuelas libres de drogas siguen siendo una utopía. sus políticas están contribuyendo a una subclase sin educación que simplemente se hace más grande, más desesperada y más arraigada. Esta subclase incluye ahora cinco millones de adultos

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