La Federación Internacional de Fútbol Asociado es una asociación sin fines de lucro constituida conforme al ordenamiento jurídico de Suiza. Como tal, su finalidad principal debe ser la promoción y el desarrollo del fútbol, y no la maximización de beneficios económicos para inversionistas privados.
El proyecto denominado Forward Enterprise, impulsado por Gianni Infantino, habría buscado precisamente transformar ese objetivo social en un modelo con una orientación marcadamente financiera, en el que grandes fondos de inversión y entidades bancarias tendrían un papel cada vez más determinante en la administración del fútbol mundial.
Con el esquema empresarial del Forward Enterprise, la FIFA correría el riesgo de convertirse en una especie de mercado financiero, donde los intereses de los inversionistas prevalecerían sobre los principios deportivos y donde el espectáculo se negociaría con el esfuerzo de los futbolistas y el dinero de millones de aficionados.
No está claro quiénes están detrás del plan que dio origen al Forward Enterprise, pero resulta llamativo que el modelo propuesto por Infantino refleja la visión de aquellos empresarios financieros que solo les interesa generar ganancias sin importar de donde provenga esos dividendos.
Joshua Kushner, hermano del yerno de Trump, es supuestamente uno de los grandes inversionistas del nuevo proyecto. No obstante, solo Infantino y su equipo más cercano saben exactamente quiénes fueron los artífices de ese plan infernal Kushner es fundador de Thrive Capital, un importante fondo de capital de riesgo con sede en Nueva York que ha invertido en empresas tecnológicas como OpenAI,
Databricks, Stripe y Nubank, además de poseer una participación minoritaria en el equipo de baloncesto Miami Heat. Entre los actores financieros que han sido relacionados con la iniciativa también figura JPMorgan Chase, entidad que, según diferentes reportes, habría asesorado a la FIFA en el diseño de la estructura empresarial propuesta. De ser así, resulta comprensible que muchos observadores perciban la creciente influencia del sector financiero sobre una organización cuya misión histórica ha sido promover el fútbol y no generar utilidades para accionistas.
En ese contexto, Forward Enterprise podría representar un cambio profundo en la naturaleza de la FIFA. Si un modelo de esta clase llegara a consolidarse, es probable que aumentarán los costos para los aficionados y el fútbol terminaría subordinado a los intereses de los grandes inversionistas.
El riesgo consiste en que el deporte deje de ser el fin principal para convertirse únicamente en un instrumento de rentabilidad económica. Desde esa perspectiva, el proyecto merece un debate amplio y un riguroso escrutinio público antes de considerar cualquier intento de aprobación e implementación. Para mí, Forward Enterprise, es una idea infernal que aniquilará el futbol.



























