EDITORIAL
El llamado fenómeno de globalización, es -como registra la historia-, un proceso que inició desde que se produjo el asentamiento de los primeros grupos humanos, que vieron la necesidad de movilizar individuos e incluso archipiélagos productivos, para lograr diversidad en sus productos alimenticios.
La globalización también se desarrolló con las migraciones, provocadas por diferentes razones y en diferentes momentos de la historia de la humanidad, sin embargo, en términos modernos, la globalización ha cobrado nueva significación y una muestra de ello fue la pandemia del COVID, que gracias a un virus que apareció en Asia, mantuvo interconectado a todo el planeta, desde la información por canales oficiales, hasta las redes sociales, obligando a la humanidad a atravesar el proceso desde las primeras infecciones, los descubrimientos sobre el funcionamiento del virus, las primeras vacunas, las cifras de infectados y fallecidos, hasta los cambios en el funcionamiento a nivel individual, familiar y laboral.
Si bien el proceso de globalización se ha utilizado tradicionalmente para definir relaciones comerciales y financieras y a la creciente integración de las economías del mundo, también incluye al desplazamiento de personas, fundamentalmente como mano de obra y la transferencia de conocimientos, como tecnología, a través de las fronteras internacionales, en ello Nueva York desde su fundación en 1625, conoce bien estos procesos.
La globalización significa ante todo, la apertura al mundo y en ese sentido, el liderazgo más sabio de la comunidad dominicana en la ciudad de Nueva York, ha tomado pasos concretos para expandir las fronteras de esa, la comunidad más grande numéricamente, la de mayor presencia política y de mayor presencia empresarial de la llamada capital del mundo.
Si la comunidad dominicana en Nueva York tiene un bien ganado prestigio como un grupo con capital electoral, con creciente proceso de legalización, de establecimiento de empresas de todo tamaño y tipo, de mantener uno de los más importantes y bien organizados desfiles latinos a nivel nacional e internacional, entre otras cosas, es gracias al liderazgo de varios de sus miembros. Gracias a líderes visionarios, como los directivos de la Cámara de Comercio Dominicano-Americana, que reconocen en la globalización, el camino más seguro para el desarrollo y progreso de su comunidad.
Esa perspectiva surge de la experiencia directa de su liderazgo, que tiene varias décadas administrando exitosas empresas, de diferente tipo, desde bodegas de alimentos y productos, almacenes especializados en equipos para restaurantes, agencias de viajes y turismo, -por mencionar algunos-, que saben que cuando se trata de ofrecer y comerciar bienes o productos, es imposible limitarse a un solo grupo nacional. Seria un acto de suicidio el que una empresa solo se dedique a vender u ofrecer sus productos y servicios exclusivamente a una comunidad, es decir si tengo un restaurante de comida dominicana, espero el respaldo de mis compatriotas, pero también quiero y necesito clientes de todas las nacionalidades.
A nivel comercial es factible que los negocios se especialicen, pero también es importante diversificar la oferta de sus productos y servicios para incrementar sus ventas, crear y buscar nuevos mercados, nuevos clientes, promover el intercambio comercial, que a su vez incrementa otros sectores.
En el caso de la comunidad dominicana, ya empoderada económica y políticamente, ha llegado el momento de dar un paso hacia adelante y para ello, comprende que es importante iniciar un proceso de colaboración con otros grupos, comenzando por las comunidades latinoamericanas, con las cuales comparte profundos elementos culturales, comenzando por el idioma. La comunidad dominicana de Nueva York ha comprendido que sólo puede continuar progresando mediante alianzas, convenios, acuerdos, que le permitan expandir su liderazgo.
La comunidad dominicana, en las celebraciones de su independencia, que ya cumple ciento setenta y nueve años, ha comprendido que enfrenta nuevos retos y para ello necesita aliados, amigos y socios, ha tomado la decisión de entrar con paso firme y fuerte a la globalización.
Desde las páginas de este rotativo, que nació en el corazón de la comunidad dominicana de Nueva York, a la cual ha acompañado desde hace cincuenta y seis años, registrando sus luchas y conquistas y de la cual ha exaltado en sus valores humanos, culturales, gastronómicos, etc., le felicita por la sabia decisión de comprender y trabajar para lograr una mayor y mejor integración con la comunidad latinoamericana.
La comunidad dominicana de Nueva York nuevamente demuestra su liderazgo y establece un precedente importante, para acabar con los supremacismos nacionalistas, sin perder de vista su propia agenda comunitaria y nacional, pero abriéndose al continente y al mundo.
Felicitaciones hermanos dominicanos, esa es la perspectiva de un liderazgo sabio y visionario.


























