ENTREVISTA EXCLUSIVA
El pianista, compositor, y educador Arturo O'Farrill siempre ha demostrado su humildad y corazón de oro, apoyando a los jóvenes a seguir sus sueños mientras él triunfa en los suyos.

Habiendo sido nominado a ocho premios Grammy y ganado cinco, O’Farrill nació en México de padres artísticos, Lupe Valero y el icónico Chico O'Farrill.
Decidiendo desde muy joven que quería ser músico, O'Farrill recibió una educación formal de la Escuela Secundaria de Música y Arte LaGuardia, la Escuela de Música de Manhattan, el Conservatorio de Música en Brooklyn College, y la Escuela de Música Aaron Copland en Queens College.
A los 19 años O'Farrill comenzó su carrera profesional con la banda de Carla Bley, y se expandió para trabajar con estrellas como Dizzy Gillespie, Lester Bowie, Wynton Marsalis, y Harry Belafonte.

De repente su vida dio un giro cuando él intervino para formar y dirigir la Orquesta de Jazz Afrocubano para su papá Chico O'Farrill, llevando el legado de su padre hacia y desde Cuba y América con viajes y presentaciones regulares.
Este proyecto pronto se convirtió en la Orquesta de Jazz Afro Latino, que ha tocado en Birdland Jazz Club por más de 28 años, además de Lincoln Center, Symphony Space, y en muchas otras locaciones reconocidas.
A través de su extensa trayectoria, O’Farrill, con su orquesta y varios otros grupos, ha sido comisionado a componer para organizaciones distinguibles, grabado álbumes galardonados, enseñado en universidades, y viajado por el mundo, difundiendo su espíritu de diversidad, filantropía y humanitarismo en su trabajo.

Junto con su éxito innegable, la conciencia social ha sido la banda sonora verdadera de la vida de O’Farrill, inspirandolo a crear la Alianza de Jazz Afro Latino, una organización que se enfoca en donar instrumentos y educar a jóvenes desfavorecidos.
Ahora, O'Farrill se está preparando para un concierto en Town Hall con su orquesta el 14 de enero, y está celebrando su último logro: un edificio donde se construirán viviendas asequibles en East Harlem y los dos primeros pisos estarán dedicados al Centro de Música y Arte Afro Latino.


En una entrevista exclusiva con Impacto Latino, O’Farrill compartió sus experiencias y proyectos más impactantes.
¿Cuál fue tu inspiración personal para convertirte en pianista y compositor?
- Primeramente, era Herbie Hancock. Mi papá tenía un disco en su colección que se llamaba “Miles Davis’ Greatest Hits”. Hasta ese punto, ya era pianista, pero no tenía tanto interés. Pero, puse ese disco, y el primer tema se llama “Seven Steps to Heaven”. Cuando Herbie tomó su solo, una luz apareció, y los ángeles entraron y dijeron, “Tú eres músico”. Desde allí, nunca miré hacia atrás.
¿Cómo ha sido la experiencia de viajar el mundo con tu música y ser reconocido por tu trabajo?
- Para mi, viajar y tener fama es importante. Pero, no es tan importante como tener la habilidad de usar esos temas para sacar fondos para ayudar a la juventud, para crear comunidad. La música es una fogata, es un centro, un foco para la gente, y el vehículo para llegar allí.
Cuéntanos sobre uno de los proyectos más impactantes para ti.
- El primer disco que hice que era de la conciencia se llama, “The Offense of the Drum”, y lo hice porque Giuliana estaba arrestando a los bateristas en el parque. Me levanté, y es el primer disco que hice con una posición sociopolítica. Desde esa vez, yo siempre hago discos de conciencia y de convicción.
- ¿Cómo crees que la música puede conectar a la gente?
- Todos estamos tocando. Yo no estoy solo en ese momento. El publico es mas importante en ese negocio. Yo puedo tocar, y me puedo divertir. Pero, eso no es música. La música empieza cuando tienes al público, te están oyendo, y tienes apoyo por lo que estás haciendo. Es una decisión mutua. Ese momento es sagrado.
Hay veces que se hace muy fácil, y hay veces cuando tienes que lograr eso del público. Para mi, siempre, eso es cuando hay un desastre, y después el público se da cuenta, “Yo soy humano, tú eres humano, nosotros somos humanos”.
¿Cómo sientes que la Orquesta de Jazz Afro Latino ha evolucionado?
- Cuando empecé este trabajo, nadamas quería tocar música. La evolución de mi música es que yo mezclo de todo: reggaeton con jazz, con afroperuano, con clásico, con rap, y más. Ahora, tengo músicos que saben nadar en muchas aguas diferentes.
Cuéntanos sobre tus proyectos comunitarios de educación.
- Yo siempre he pensado que la educación es tan importante como la música. Para mi, si no tienes programas de educación, no eres músico. También, nadie está enseñando música latina. Para mí, es una tragedia. Entrenar músicos nuevos en la música latina es importante, porque si no, el público cree que toda la música latina es igual, que no es. Estamos casi empezando a entender el impacto de la música latina.
¿Qué nos puedes contar de tu nuevo concierto el 14 de enero?
- Vamos a tener un concierto tremendo en honor de Chano Pozo y Chico, que fueron los revolucionarios que empezaron el jazz afrocubano. Había un concierto hace 85 años en donde se montaron a la tarima Chano y Dizzy, y empezaron el movimiento.
Tenemos el tremendo honor de tener el trompetista Jon Faddis, la cantante Daymé Arocena, el famoso percusionista Pedrito Martinez, a Zack y Adam [O’Farrill], y a la [percusionista] Jacquelene Acevedo. Va ser imitando, no nostálgicamente, esa mezcla que pasó en esa época, pero con nuevos artistas que están haciendo cosas buenas ahora.
¿Qué consejos darías a artistas emergentes?
- Nunca dejen de tener esperanza. Si hablan del corazón, van a salir, a tener éxito. Si están allí nada más para ganar plata o fama, eso no es garantía. Lo más importante es tener integridad, visión, curiosidad, y no rendirse. Si están hablando de la convicción, del corazón, algo va a salir.




























