EDITORIAL
El Cannabis ha sido considerado desde la antigüedad como una planta muy útil; se la ha utilizado para fabricar sogas, velas, ropa, redes, papel y otros objetos. Las semillas se comen, y son ricas en proteínas y aceites, sus flores se fuman y también pueden ingerirse en forma lúdica o en carácter medicinal.
La marihuana de uso industrial, obtenida de los tallos del cannabis, es uno de los subproductos de esta planta con mayor posibilidad de empleo en diferentes industrias. Existen 47 variedades de marihuana o cáñamo industrial, razón por la cual se hacen permanentes estudios para determinar cuál de estas ofrece mejores condiciones de productividad.
La marihuana, ampliamente conocida como una especie herbácea, se refiere a cualquier parte de la planta o extracto de ella. A diferencia de otras drogas es empleada en muchos tratamientos en forma natural, como en glaucoma, asma, cáncer, migraña, insomnio, náuseas y vómitos asociados con la quimioterapia anticancerosa, esclerosis múltiple y demás padecimientos neuromusculares.
Plantear la idea de legalización, distribución y venta de la marihuana en Nueva York, además de la descriminalización, la despenalización, la reducción de daños o el modelo de salud pública es una política pública que pretende impulsar un impacto positivo en la economía actualmente sumergida en todas las áreas de la producción.
Colocar en el mercado legal un producto que tiene propiedades medicinales, propiedades para crear mercancías y generar diversas industrias y que puede generar ingresos y empleos legales para el Estado.
A medida que Nueva York legaliza el cultivo, la venta y el uso de marihuana por parte de adultos, la Legislatura estatal ha comenzado a abordar las desigualdades de larga data al adoptar una legislación que exige específicamente que la mayoría de las licencias de cannabis se otorguen a las personas más afectadas por las políticas discriminatorias del pasado y las pequeñas empresas propiedad de minorías.
Con las licencias entregadas esta semana, esto podría servir de ejemplo y guía a nivel federal para que al igual que en Nueva York, organizaciones sociales sin fines de lucro y compañías pequeñas ingresen al mercado recreativo si se llegara a legalizar este producto a nivel federal.
La comercialización de la marihuana será una fuente de ingresos que contribuirá al desarrollo económico de la ciudad, ya que es solo el comienzo de una oportunidad multimillonaria tanto a nivel estatal como local.
Es importante analizar y estudiar los beneficios y los costos que puede generar para la economía, entendiendo en los lugares donde es ilegal ha colapsado y fracasado ese modelo prohibicionista, acarreando más tráfico y consumo desproporcionado.
Con la nueva ley de legalización de la marihuana se espera que por medio del otorgamiento de licencias expiar el daño infligido durante la guerra contra las drogas, que ha sido criticada por atacar a las comunidades de color y enfocarse en el uso de drogas como un delito y no como un problema de salud pública.
A través de esta legislación radical, Nueva York está implementando reformas que colocan la reinversión comunitaria, la equidad social y la justicia en el centro de la ley. Sin embargo, las autoridades deberían tener mano dura con la venta ilegal, lo que además ayudaría a proteger a quienes tienen su licencia y comercializan la marihuana legalmente.
El principal objetivo de la legalización del cannabis es crear y promover un entorno y un mercado seguros para la distribución segura del cannabis. Hay peligros reales asociados con cualquier retraso en la adopción de medidas reales para facilitar la formación y el funcionamiento exitoso de las pequeñas empresas propiedad de minorías que son y serán las más adecuadas para estar a la vanguardia de los cambios en el mercado del cannabis.
A medida que Nueva York legaliza el cultivo, la venta y el uso de marihuana por parte de adultos, la Legislatura estatal ha comenzado a abordar las desigualdades de larga data al adoptar una legislación que exige específicamente que la mayoría de las licencias de cannabis se otorguen a las personas más afectadas por las políticas discriminatorias del pasado y las pequeñas empresas propiedad de minorías.
Sin embargo, existen peligros reales asociados con cualquier retraso en la adopción de medidas reales para facilitar la formación y el funcionamiento exitoso de las pequeñas empresas propiedad de minorías que son y serán las más adecuadas para estar a la vanguardia de los cambios en el mercado del cannabis.
Con Nueva York siguiendo el ejemplo de más de una docena de estados en la legalización de la marihuana recreativa, los legisladores demócratas buscaron adaptar su propuesta a las mejores prácticas de otros estados, con la esperanza de convertir el programa de Nueva York en un modelo nacional.
Es necesario ver la parte positiva que traerá la entrega de estas licencias, donde cada año se invertirán millones de dólares en ingresos fiscales de las ventas en comunidades afectadas por una vigilancia policial racialmente desproporcionada sobre las drogas.
Una cantidad significativa también se destinaría a financiar la educación pública y el tratamiento de prevención de drogas.
Una parte considerable de las licencias comerciales se reservaría para propietarios de empresas minoritarias, veteranos discapacitados y agricultores en dificultades, entre otros.



























