La gran oleada de inmigrantes que están llegando en buses desde ciudades fronterizas hasta la ciudad de Nueva York expresan estar al borde de la desesperación por la situación con la que se encuentran al llegar a los albergues para desamparados que hoy en día los acogen.

Miles de estas personas están esperando una pronta respuesta para que esta situación pueda acabar lo antes posible.

Pero el problema se torna cada vez más dramático porque en Nueva York cada día se agota más el espacio de refugio para solicitantes de asilo.

El gobierno federal de Texas ha transportado en autobús a casi 9.000 solicitantes de asilo a la ciudad de Nueva York y Washington en los últimos meses, como parte del esfuerzo del gobernador Greg Abbott para resaltar sus críticas a las políticas de inmigración del gobierno de Joe Biden.

En un comunicado, la oficina de Abbott dijo que Texas ha transportado en autobús a más de 7.400 inmigrantes a Washington desde abril y más de 1.500 inmigrantes a la ciudad de Nueva York desde el 5 de agosto.

“La misión de transporte en autobús brinda un alivio muy necesario a nuestras abrumadas comunidades fronterizas”, dijo el comunicado. “La Operación Lone Star continúa llenando los peligrosos vacíos dejados por la negativa de la administración Biden a asegurar la frontera”.

La ciudad de Nueva York ha recibido un número récord de inmigrantes desde inicio del año, y los autobuses con inmigrantes continúan llegando, lo que está volviendo cada vez más caótica la situación.

Esta afluencia de inmigrantes que normalmente huyen de las crisis económicas, políticas y sociales, están poniendo a prueba su denominación como una ciudad Santuario en el país.

Esta situación en Nueva York, ha sido histórica. Una ciudad que desde sus orígenes ha sido impulsada en gran medida por el trabajo duro que realizan los inmigrantes, un trabajo que las personas con documentos legales no lo realizan. Sin embargo, esta llegada de miles de inmigrantes pone a prueba la capacidad de la ciudad para apoyarlos a ponerse de pie se ha visto cada vez más forzada.

El alcalde Eric Adams y otros funcionarios de la ciudad han acusado previamente a la administración de Abbott de obligar a los solicitantes de asilo a subir a autobuses con destino a la ciudad de Nueva York y no coordinar con los funcionarios de la ciudad la transferencia de personas.

A principios de este mes, los funcionarios de la ciudad dijeron que los centros de admisión ya estaban abrumados con más de 4.000 personas desde un aumento que comenzó en mayo.

El secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, afirmó que los esfuerzos de Abbott para transportar a los migrantes en autobús a Washington y Nueva York están "descontrolando" el sistema federal de procesamiento de migrantes y criticó al gobernador por no coordinar con las autoridades federales.

Por lo tanto, hay miles de inmigrantes sin estar siendo atendidos, sin una respuesta que asegure su estabilidad en un lugar al que apenas están llegando y completamente desconocido.

Contrario a las políticas internas que viven estos Estados, los principales afectados están siendo los inmigrantes, viviendo una situación de boleo, y en gran medida siendo cosificados, ya que son vistos como objetos para expresar las diferencias que existe entre las políticas de Estado entre una y otra administración.

El problema es humanitario, si bien, la migración se volvió un acto sin precedentes, ya que cada vez son millones de personas que abandonan su tierra en busca de mejores oportunidades y mejorar su calidad de vida, no es humano que estas personas sean alojados en albergues en condiciones deplorables, después de haber vivido la mala experiencia de haber sido trasladados de otro lugar.

Para estas personas no todo es ideal, el camino se está volviendo cada vez más duros y las respuestas a sus necesidades tienen que ser atendidas en un acto de solidaridad, ya que el flujo de personas no parece detenerse.

Nueva York es una de las pocas ciudades en el país que por ley debe ofrecer refugio a quien lo solicite. La ciudad ha indicado que los recién llegados son la razón por la que la población en los albergues para los indigentes ha aumentado un 13 % desde mayo hasta las 51.000 personas, de acuerdo con The New York Times.

Abbott ha admitido abiertamente que quiere repartir la carga migratoria que soporta Texas en su frontera y ha declarado que Nueva York y Washington, por ser ciudades progresistas gobernadas por alcaldes demócratas, son las que tienen que asumir su parte de un problema que considera nacional.

Organizaciones como Caridades Católicas que trabajan con la ciudad de Nueva York, han tenido que recurrir a abogados y trabajadores sociales acogidos al retiro para que asistan como voluntarios para ayudar con la carga de trabajo.

Otros grupos como Se Hace Camino Nueva York acuden a la Autoridad de Puertos para ayudarles con dinero en efectivo, tarjetas para viajar en el metro de la ciudad y celulares prepagados, que les facilita comunicarse con familiares.

En la ciudad de Nueva York los refugios para familias representan más de la mitad del sistema de la ciudad y, a principios de junio, su tasa de vacantes, que la ciudad trata de mantener en un 5 por ciento, cayó por debajo del 1 por ciento, según Legal Aid Society, que monitorea las condiciones en los refugios.

La organización que defiende legalmente a los inmigrantes dijo que la cifra de vacantes era de 0,18 por ciento, o 19 habitaciones disponibles en todo el sistema, que alberga a más de 10.000 familias.

Fabien Levy, un portavoz de la oficina del alcalde Eric Adams, dijo en un comunicado que la administración “continuará trabajando con la Autoridad Portuaria y numerosas organizaciones comunitarias para garantizar una llegada tranquila, segura y acogedora para los solicitantes de asilo”.

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