Tengo el triste deber de comunicarles que...

... el Tribunal Supremo de los Estados Unidos es una mierda.

Quizás la frase suene dura, pero no me arrepiento. Es tanto el dolor, tanta la rabia que no puedo impedirme de usarla para referirme a una corte suprema que dejó de ser suprema y pasó a ser obsoleta.

No todos sus componentes, tres defendieron el derecho de las mujeres a disponer de su cuerpo, ese derecho a la interrupción del embarazo ganado en 1973.

Seis, nuevos jinetes del apocalipsis derogaron Roe vs Wade abriendo las compuertas de la muerte para que cada estado decida sobre los derechos reproductivos de la mujer. 26, se calcula que 26 de ellos irán en sentido contrario a la historia.

En 26 estados se reabrirán las clínicas clandestinas, se regresará a ese triste pasado en el cual las mujeres sin medios económicos extenderán sus jóvenes cuerpos sobre sucios tablones para que manos inexpertas destrocen su vientre.

Cuántos años, ay, cuántas vidas se perdieron; cuánto sentimiento de culpa antes de que se reconociera constitucionalmente el derecho de la mujer a interrumpir voluntariamente un embarazo no deseado.

Hoy, vergüenza, 6 de nueve jueces, entre ellos una jueza, revierten ese derecho. Contra la historia, contra la corriente, contra el deseo de la mayoría, se erigen en jueces morales aplicando una vieja y obsoleta moral sobre jóvenes mujeres que viven, cantan, exigen sus derechos, que exigen ser tratadas de igual a igual.

Los 6 jinetes del nuevo apocalipsis abren sus brazos para acoger al hijo, hija del violador, a los frutos del incesto del tío, del padre, del hermano, del jefe, a los frutos del amigo de la familia al negarle a la mujer el derecho a decidir, el derecho a interrumpir esos embarazos.

No a sus hijas, sobrinas o nietas, ellas siempre tendrán los medios para cruzar la frontera de uno de los 26 estados y encontrar una clínica en un estado más humano, o viajar, como antaño al extranjero y regresar liberadas del fruto no deseado.

Hay derechos que traspasan las fronteras, derechos que no pueden depender de una mayoría en un estado, derechos que no tienen derecho a ser aprovechados políticamente.

El vergonzoso voto de hoy en la Corte Suprema segrega, regresa al pasado. Como tantas otras cosas, hoy, el derecho a abortar, será reservado en todo el país a aquellos que tienen los medios para comprar ese derecho.

Hoy alguien caerá de rodillas rezando y alabando a su dios por obligar al fruto no deseado a llegar a su fin, lo que pase después, no es problema de ellos, total, uno más, una más para engrosar las filas de los desfavorecidos de fortuna, rogando que su hija, su sobrina, su nieta se cuide y no tenga que hacer la maleta para salir en busca de una clínica en un estado, un país que reconozca sus derechos, por lo que hoy en los Estados Unidos se avanza contra la corriente.

¿Cuál será el próximo derecho que atacarán? ¿Matrimonio igualitario?

 

* Escritor, poeta y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE. UU.

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