Celebrando a los Afro-Latinos

EDITORIAL

Celebrar el Mes de la herencia Negra para la comunidad latina tiene una significación especial y significa, ante todo, celebrar una de las raíces principales de su identidad, que es fundamentalmente una identidad mestiza, enriquecida por diferentes fuentes genéticas y culturales.

Estados Unidos nació a la vida republicana con el gran problema de la esclavitud, que estaba arraigada profundamente como institución social y económica, que después de un largo proceso, el cual incluyó la guerra civil más grande de su historia, le llevó a reconocer la igualdad de los esclavos.

Pero el racismo en Estados Unidos en la realidad nunca terminó, por el contrario, la presencia de inmigrantes de regiones diferentes a Europa, promovió un racismo más acentuado que persiste.

Durante los primeros tres siglos de la etapa colonial en el continente americano, los africanos y sus descendientes fueron uno de los grupos étnicos más grandes y tuvieron un rol preponderante en el establecimiento y funcionamiento de la estructura social, cultural y económica del llamado Nuevo Mundo.

La religión jugó un papel importante en la emancipación de los esclavos, no así en la igualdad de las mujeres.

Los hermanos Tappan ayudaron en 1830 a organizar en Nueva York una sociedad anti-esclavista. Ese mismo año el abolicionismo logró fuerza, cuando incursiona en política con una campaña de peticiones al Congreso para la abolición de la esclavitud y el trafico de esclavos en la capital de la nación.

Se instaura una tradición de activismo político entre la comunidad afro desde iglesias de diferentes denominación, la cual persiste hasta la actualidad.

Igualmente los grupos afro fueron un fuerza para el desarrollo económico de las potencias al otro lado del Atlántico, sin embargo la historia tradicional no ha incorporado en forma justa su participación y aún en la actualidad, existe un movimiento para que este gran grupo, del cual son parte los Afro-latinos, logre una situación y tratamiento
apropiados. Sabemos que no están solos en la lucha.

En Latinoamérica los afro descendientes son parte de los grupos menos favorecidos económicamente y gracias a su desenvolvimiento en deportes populares como el fútbol, existe un progreso más bien a nivel privado, pero continúa la lucha por lograr niveles de igualdad y reconocimiento con activismo que busca cambios constitucionales, para
garantizar una mejor incorporación de los afro a la estructura nacional de los países.

De esa incorporación también depende el desarrollo de Latinoamérica, donde la población aproximada de afro descendientes hispano-parlantes es de más de veinte millones, de los cuales las poblaciones mayoritarias están en Colombia, República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, además en el resto de países hispano parlantes incluyendo a Perú, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Uruguay, Argentina, Costa Rica, Bolivia, México, Guatemala, Venezuela y Estados Unidos.

El Covid-19 ha resaltado las disparidades educativas, sociales, económicas de los grupos afro y hay una desproporción de su impacto en esta área de salud, pero la discriminación se extiende al sistemas de justicia y las cifras demuestra el impacto negativo contra los afro-latinos, es un tema que necesita atención.

A mediados del siglo pasado inició en Estados Unidos un movimiento que desplegaría toda su fuerza en los sesentas con el trabajo de activistas de derechos civiles de la comunidad afroamericana incluyendo a Martin Luther King Jr., Rosa Parks, Malcolm X, Andrew Goodman y otros, quienes utilizaron la protesta no violenta y la desobediencia civil inspirada por Gandhi, para cambiar la segregación y discriminación racial.

Ellos lograron avances significativos en legislación federal, como la Ley de Derecho al Voto (1965) y la Ley de Derechos Civiles (1968) y a pesar de que fueron blanco de violencia, no fueron generadores de esta, lo que es un referente importante para los nuevos movimientos, que al involucrar violencia pierden legitimidad porque se mezclan
con el accionar propio de grupos delictivos.

Los elementos de la cultura africana dentro de la identidad mestiza latinoamericana son importantes y su presencia en las expresiones desde ritmos populares que incluyen al tango, la milonga, la cueca, la samba, la rumba, la bomba, pasando por el la riqueza gastronómica y el uso de instrumentos musicales como la marimba, hasta expresiones religiosas como la santería y en deportes el capoeira.

Pero el legado afro a la cultura latinoamericana es mucho más amplio y no se limita a música, danza, religiosidad y gastronomía, si no que tiene influencia más compleja en los sistemas de pensamiento, estructura política, social y económica.

A pesar de la abolición de la esclavitud en Estados Unidos ocurrió hace más de un siglo y han ocurrido importantes conquistas legales, que se ha reconocido una celebración nacional como Juneetheeth, y que han surgido movimientos con apoyo internacional como Black Lives Matter, las desigualdades persisten, la marginación, segregación y diversas formas de opresión, incluida la violencia, que se fundamentan en diferencias raciales que esta pandemia demostró no existen.

A pesar de todo ello, que este mes sea uno de profunda reflexión sobre las importantes contribuciones de los afro- latinos, no solo a esta nación, pero fundamentalmente del reconocimiento de su importante permanencia como parte de la genética cultural y racial de la comunidad mestiza.

Que este Mes de la Herencia Negra sea la oportunidad para promover mayores oportunidades educativas, acceso a derechos fundamentales como la salud, la vivienda, la seguridad y en esa dirección que se promueva un mayor conocimiento de la historia y refuerzo contra toda forma de discriminación y racismo, porque la diversidad de nuestra
comunidad y de esta ciudad, son su mayor riqueza y fortaleza.

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