Decisiones sobre el final de la vida

Tomar decisiones relacionadas al final de la vida es casi inconcebible hasta que se acerque a nosotros.
Tomar decisiones relacionadas al final de la vida es casi inconcebible hasta que se acerque a nosotros.

A lo largo de la historia, todas las personas hemos respondido de diferentes maneras a la muerte. Respuestas que pueden parecer contradictorias dadas las ambigüedades que rodean la vida misma. Y que generan una gran variedad de formas y medios para lidiar con una experiencia que permanece, esencialmente, la de otras personas, como si no nos alcanzará también.

Existen muchas razones para no anticipar el declive que puede venir con un accidente inesperado, una enfermedad terminal o el envejecimiento; vivir día a día - carpe diem - es una de ellas. Por ejemplo, si se habla de envejecer, se hace a menudo en negación: "Me preocuparé en el momento" - "No llegaré a tanto". Tomar decisiones relacionadas al final de la vida es casi inconcebible hasta que se acerque a nosotros.

Simplemente esperar que suceda lo mejor es una política arriesgada en cualquier área de la vida.Y cuando se trata del cuido que queremos para nosotros mismos cuando más débiles y vulnerables lleguemos a estar, sería negligente dejar que decida el azar.

Por eso es sumamente importante llenar lo que se conoce como el Poder de Atención Médica: una directriz anticipada que "le permite elegir a alguien en quien confía (por ejemplo, un miembro de la familia o un amigo cercano) para que tome las decisiones de atención médica por usted si no puede tomarlas usted mismo." 

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