NUEVA YORK: CIUDAD RESILIENTE

Se cumplen dos décadas de la trágica mañana del martes 11 de septiembre del 2001, cuando el ataque terrorista contra el World Trade Center de Nueva York (WTC) y el Pentágono, cambió para siempre la historia nacional y mundial.
En Nueva York las dos torres del WTC, -cada una de 110 pisos-, colapsaron en 102 minutos y provocaron la caída de otras estructuras de la zona, ocasionando graves daños en toda el área e impactando a toda la ciudad y sus habitantes, con repercusiones que continúan a pesar del paso del tiempo.
Diecinueve terroristas, comandados por el grupo extremista al-Qaeda, organizados en cuatro escuadrones de muerte, secuestraron cuatro aviones comerciales llenos de gasolina, para chocarlos contra las dos torres principales del WTC y efectuar el ataque terrorista más mortífero de la historia de la humanidad.
Se estima que al momento del ataque, un promedio de 17.400 personas estaban en el área. De los aviones no quedó ni un solo sobreviviente, en total hubo casi tres mil muertos, seis mil heridos y afectados a largo plazo, hasta este momento.

ATAQUE MORTAL
A las 8:46 el primer avión, vuelo 11 de American Airlines con 87 pasajeros y cinco terroristas, impactó la Torre Norte del WTC. 107 murieron con el impacto del avión, que destruyó las escaleras y 1.355 personas quedaron atrapadas, todas murieron por inhalación de humo, 200 saltaron para escapar del fuego o fueron sepultadas al caer las torres.
Después de arder por 102 minutos, la torre colapsó a las 10:28 y sus escombros cayeron en el edificio 7 del WTC dañándolo e iniciando un fuego que terminó por derrumbarlo a las 5:21PM.

Diecisiete minutos después del choque del primer avión, a las 9:03 el vuelo 175 de United Airlines, con 60 pasajeros y cinco terroristas, impactó la Torre sur, donde murieron 630 personas. La torre colapsó a las 9:59 después de arder en las llamas por 56 minutos. Los aviones impactaron y estallaron, el fuego de los escombros terminó de extinguirse cien días después.
El vuelo 77 de American Airlines con 59 pasajeros y cinco terroristas, chocó el Pentágono, en Virginia, a las 9:37AM y mató a 125 personas. El vuelo 93 de United Airlines que salió de Newark, Nueva Jersey hacia Washington DC con 40 pasajeros y cuatro terroristas, no logró su objetivo contra el Capitolio gracias al heroísmo de sus pasajeros y chocó en Pennsylvania a las 10:03, murieron todos.
Solo en los cuatro aviones hubo 265 fallecidos. Ese día, en el WTC y sus alrededores fallecieron 2.606 personas de noventa países, incluyendo 411 trabajadores de emergencias, 343 bomberos, un capellán y dos paramédicos, 72 policías, 55 militares, técnicos de emergencias y paramédicos de servicios privados. Más de 3.000 niños quedaron huérfanos y entre los muertos hay niños en gestación.

REPERCUSIONES
A las 9:42 la Administración de Aviación Federal de Estados Unidos, ordenó aterrizar todos los vuelos civiles en su territorio continental. El espacio aéreo de Estados Unidos y Canadá cerró tres días. Miles de pasajeros y vuelos a nivel mundial fueron cancelados, la reducción de viajes afectó a la industria de la aviación y del turismo.
Toneladas de polvo con desperdicios tóxicos con más de 2.500 contaminantes,- incluyendo carcinógenos-, se dispersaron por el Bajo Manhattan con consecuencias fatales para residentes, trabajadores, estudiantes y visitantes de la área que comenzó a llamarse Zona Cero.
Aproximadamente 18.000 personas han desarrollado condiciones derivadas de la exposición al polvo tóxico. El 2 de enero de 2011 entró en vigencia la ley James Zadroga, que provee pruebas y tratamientos para personas con problemas de salud de larga duración relacionados al 9/11.
El daño en infraestructura y propiedad fue de diez billones de dólares. Edificios aledaños fueron afectados y en el 2007 se demolieron, otros edificios fueron declarados inhabitables por las condiciones tóxicas y muchos habitantes del área se fueron. Se dañaron las telecomunicaciones, se dañó el PATH, -sistema de trenes entre Manhattan y Nueva Jersey-, que debió demolerse y las estaciones que conectaban a Jersey City se inundaron.
La destrucción del WTC dañó la economía local, provocó una recesión económica global, la Bolsa de Valores cerró durante siete días. Varios negocios de la zona quebraron y la mayoría fueron evacuados, pararon sus negocios y su gente quedó desempleada. Se redujeron las exportaciones, se devaluó la vivienda del área.
El temor mundial provocó que varios países endurecieran sus leyes para prevenir ataques terroristas y el 7 de octubre 2001 inició la Guerra contra el Terror. Estados Unidos invadió Afganistán para derrocar a los talibanes, que no expulsaron a al-Qaeda de su territorio y no extraditaron a Osama Bin Laden, autor intelectual de los ataques, que se declaró responsable de ellos en el 2004.
Diez años más tarde Bin Laden fue ajusticiado durante la operación Neptune Spear. La guerra culminó el 30 de agosto del 2021 con el retiro caótico de las tropas estadounidenses.

GOLPE NEGATIVO PARA LATINOS
El ataque terrorista provocó inicialmente una ola anti-musulmana y crímenes de odio a nivel internacional se extendieron, con asaltos, amenazas y acoso a inmigrantes, centros religiosos, mujeres, etc., promoviendo intolerancia, discriminación, violencia y segregación.
En Estados Unidos se expandieron los poderes de vigilancia y en el 2002 se creó el Departamento de Seguridad Nacional y entró en vigencia el Acta Patriótica, para detectar y perseguir el terrorismo y otros crímenes, promoviendo mayor vigilancia de las telecomunicaciones, incluyendo llamadas telefónicas y comunicaciones por email.
Estudios demuestran que se afectó la contratación de mano de obra latina, con reducción del mercado laboral y la consecuente reducción de ingresos.
El uso de licencias de conducir para indocumentados desapareció, al igual que la posibilidad de viajar dentro de Estados Unidos. Inició una nueva dirección gubernamental que reforzó el sentimiento anti-inmigrante, incrementando dramáticamente las deportaciones después de 9/11.
El catastrófico impacto del ataque terrorista fue devastador a nivel económico, legal, sicológico e impactó gravemente a los latinos. El temor endureció la agenda política nacional contra los inmigrantes y se re-dirigió hacia los latinos, justificando y promoviendo la intolerancia hacia los inmigrantes, olvidando que inmigración y terrorismo no son lo mismo.

ZONA CERO FLORECIÓ
La Zona Cero floreció de las cenizas y es una muestra de la resiliencia de Nueva York, que en el Monumento Nacional de recordación de Septiembre 11 y su Museo de sitio, demuestra su capacidad regenerativa y de progreso.
Christopher O. Wad, sobreviviente de los ataques y ex director ejecutivo de la Autoridad Portuaria, promovió la construcción del nuevo complejo para el retorno del WTC 9/11. La limpieza de la llamada Zona Cero duró hasta mayo del 2002, el nuevo complejo del WTC inició en el 2006, incluyendo tres torres nuevas.

La zona resurgió más fuerte, más bella, más alta, Nueva York construyó un imponente monumento de recordación en tributo a todas las víctimas del ataque terrorista de ese trágico día, a los fallecidos en los aviones, en los edificios, los que llegaron para ayudar, de todas las razas, condición, nivel educativo, social y económico.
El diseño Ausencia Reflejada, fue seleccionado en agosto del 2006 y consiste en dos piscinas que ocupan el lugar de las torres destruidas, están rodeadas por paneles con los nombres de todas las víctimas en Nueva York, Virginia y Pennsylvania. Su construcción culminó el 9/11 del 2011 y el museo de sitio abrió el 21 de mayo del 2014.

La Esfera, obra del escultor alemán Fritz Koenig considerada la escultura de bronce moderna más grande del mundo, de veinte toneladas, que fue colocada en 1971, es el único trabajo de arte recuperado intacto de las ruinas después del ataque y es otro símbolo de la resistencia de Nueva York. Se rebuscó en Liberty Park en el 2017.

TRABAJO CONTINUA
2753 víctimas murieron en la ciudad de Nueva York y hasta la fecha el cuarenta por ciento no han sido oficialmente identificadas. Restos humanos se han encontrado hasta varios años después y hasta la fecha se mantienen los perfiles de ADN para identificar a víctimas adicionales.
Según el fondo federal de compensación de víctimas del 9/11, más de dos mil personas que trabajaron en limpieza, rescate y seguridad de la Zona Cero han muerto posteriormente por enfermedades relacionadas. Sin embargo hay víctimas vivientes y de ellas un importante porcentaje son latinoamericanos, ecuatorianos, mexicanos, colombianos, peruanos, guatemaltecos, argentinos, etc., algunos han sido deportados, otros viven con enfermedades crónicas y dolencias.

En el 2011 el Congreso aprobó un pago máximo de un cuarto de millón por cánceres vinculados a 9/11, pero a pesar de los programas de compensación y fondos de ayuda, si bien los trabajadores indocumentados han recibido cobertura de salud, no han recibido compensación por sus enfermedades y aún luchan para que se les conceda la legalización y la ayuda por haber participado en la reconstrucción de la Zona Cero.
https://impactolatino.com/policia-de-nueva-york-aumentara-medidas-de-seguridad-de-cara-al-11-s/



























