Adoptar en México, una carrera de obstáculos con escaso éxito
María tiene nueve años. Le gusta el fútbol, asiste a la primaria, le gusta leer y jugar con su perrita, Mía. Hace tres años, todavía vivía en la Casa Hogar y Futuro y estaba lejos de imaginar que tendría una madre llamada Ana María Rosas.
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